Freire Caníbal
Óscar, bicampeón mundial, está a un triunfo de igualar a Merckx, Binda y Van Steenbergen. Hoy, en un recorrido totalmente llano, buscará su tercer oro

En el nombre de Alfredo Binda, de Rik Van Steenbergen y de Eddy Merckx (El Caníbal), amén. Éstos serán los nombres que Óscar Freire tenga en la cabeza cuando se santigüe hoy en la salida del Mundial. Sólo ellos tres han logrado el triple arcoiris. Y el cántabro puede entrar en tan selecto club si vuelve a ganar el oro.
Freire llega al Mundial como siempre: en forma óptima, con gran fe en sí mismo, con un equipo entregado y los pronósticos en contra. Pocos apuestan por él. Ni siquiera Indurain. Así que, dados los precedentes, quizá vuelvan a equivocarse.
Sólo un detalle empuja a un cierto pesimismo: el recorrido es llano, con tres mínimos repechos que se suben con plato. En Bélgica, la cuna de las clásicas, se ha montado una sosería de trazado. Y eso por no hablar de la deficiente organización, que al volver a medir el circuito ha descubierto que es más corto que el inicial.
La idea de un sprint masivo impregna todos los pronósticos, salvo que la lluvia monte un cristo. En una volata, Freire también aspira al máximo, pero el doble campeón mundial hubiera preferido un terreno más duro, donde se pueda eliminar o castigar a velocistas como Cipollini o McEwen.
Cipollini ha reunido a su guardia pretoriana (Scirea y Lombardi) para buscar el oro. Si su equipo funciona en el sprint, no hay nada que hacer. Pero los rivales no le dejarán el oro en bandeja. Incluso en Italia, siempre tan anárquica, hay ciclistas que se la jugarán en los cortes: Bettini, Petacchi, Di Luca, Bortolami...
Para esas escapadas, España ha colocado a un líbero: Igor Astarloa. El vizcaíno es tercero en la Copa del Mundo y se merece un oportunidad. Será la alternativa hispana a Óscar Freire.
Óscar suma cuatro podios en cinco años
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Óscar Freire es un caso único. Un especialista. En cinco participaciones mundialistas, el cántabro ha conseguido cuatro medallas. Sólo se bajó del podio en su estreno profesional en Valkemburg 1998, donde acabó en la 17ª plaza, una clasificación meritoria para un debutante.
Freire abrió el grifo del éxito en categoría sub-23, al hacerse con la medalla de plata en San Sebastián 1997. Ya en profesionales, Óscar ha sumado dos oros en Verona 1999 y en Lisboa 2001, y un bronce en Plouay 2000. Pese a ello, aún no se ha estrenado en la Copa del Mundo.