Liga ASOBAL | Alcobendas 20-Ademar 21

El Alcobendas rozó un resultado de lujo

El oficio del Ademar hizo inútil el esfuerzo madrileño

Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Lo avisó Iosu Olalla, que el Ademar iba a sufrir en el Severo Ochoa. Y acertó. Aunque el internacional no contaba, por ejemplo, con su esguince de tobillo en el minuto 11 (6-6) que le impidió seguir en el encuentro, ni con que Kajganic se escondiese en los últimos minutos a la hora de tirar (casi mejor, 1 de 7 en todo el partido), ni con que los árbitros aún no respetan lo más mínimo a este grupo de recién ascendidos.

El Ademar de ayer no fue el equipo duro, fuerte, rápido, e hipermotivado de los encuentros grandes. No. Ayer sabía que iba a ganar, y algunas de sus estrellas no se bajaron del autocar aunque estuvieran en la pista. Se colocó en la cancha con su empaque, y a sacar réditos, por ejemplo, de los errores del Alcobendas en la circulación de balón, y a correr sus extremos.

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La actuación de Jorge Martínez en la portería (con la ayuda de Cruz para detener un par de penaltis) fue lo que mantuvo al Alcobendas en el partido desde el minuto inicial. De las paradas del portero salió la energía necesaria para rebajar el acierto del Ademar y para animar a sus compañeros a verse con posibilidades de ganar el encuentro, o casi.

Experiencia. En el Ademar sus laterales titulares, Kjelling y Metlicic, se tomaron la semana de descanso. Poca aportación y muchos errores de ambos, así que el Ademar tuvo que apostar por el juego colectivo para ganar. Demostró que no comete errores de bulto, que no practica el agradecido gesto del regalo, que tiene oficio. Puede fallar, sí, pero no donarle el balón al contrario. En eso marca la diferencia con un Alcobendas que paga la novatada, que necesita partidos para coger el ritmo de una competición en la que no se puede telegrafiar los pases. Perder entraba en la lógica, aunque son los resultados ilógicos los que dan ambiente.

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