El lujo es tener entre nosotros al Athletic
Me quedé de piedra cuando me pasaron las declaraciones de Heynckes. Un extravío ególatra que no le cuadra nada a un tipo serio y modesto, buen profesional, caballero y discreto. Muy quemado tiene que estar para confundirse tanto. O es que ha cambiado mucho en los últimos años y anda revolviendo para que le echen, cosa que me resisto a creer. "Para el Athletic es un lujo tenerme a mí de entrenador", dijo, y repasó sus éxitos, que sin duda existen. Falta de perspectiva. El lujo es que existan determinados clubes, entre ellos el Athletic Club de Bilbao.
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El fútbol lo habitan muchos profesionales de ida y vuelta, mercenarios, y que no se me ofenda, como Heynckes. Tipos serios, que sirven aquí o allá, que dan solidez, que son fiables, que son intercambiables. Buena gente hasta que la vanidad les confunde. Algo parecido a lo que ha dicho esta semana Heynckes lo dijo en su día Cruyff del Barça. Algo así como que hasta que él llegó el Barça no era nada. Con el tiempo, Cruyff supo lo que era el Barça. Y seguro que supo que se había equivocado. Con el tiempo Heynckes entenderá también que el Athletic es una cosa muy seria.
Al Athletic lo definió LEquipe como caso único en el fútbol mundial. Un club como los de antes, que sobrevive con el principio de ser sólo (y nada menos) la expresión futbolística de su tierra. No es el mejor momento histórico para elogiar eso, lo sé, pero yo sigo encontrando sano y admirable su empeño de explicar algo sin disparar contra nadie. Con su idea se ha mantenido siempre en Primera, junto al Madrid y el Barça, y se ha ganado un respeto que sobrevive al insistente e insufrible problema que nos amuerma. Porque envía su mensaje en el idioma más noble: el deporte.
