Protestas contra El Angliru
Varios coches quemaron los embragues y se quedaron atravesados en la calzada, varios ciclistas no tuvieron asistencia mecánica, otros se cayeron porque las ruedas patinaban, algunos terminaron a pie...

La lluvia convirtió El Angliru en un infierno. Varios coches quemaron los embragues y se quedaron atravesados en la calzada, varios ciclistas no tuvieron asistencia mecánica, otros se cayeron porque las ruedas patinaban, algunos terminaron a pie... La odisea provocó una reacción en contra del coloso asturiano. Los aficionados (más de 100.000 en el puerto) disfrutaron de lo lindo, pero el pelotón no quiere El Angliru.
TVE captó cómo el coche del Euskaltel se calaba en la Cueña de las Cabres. "Se nos fue el embrague, pero arrancamos enseguida", contó Julián Gorospe. El vasco no fue el único. De hecho, ese tramo se taponó varias veces. "Los coches se quedaban parados con los embragues quemados y nosotros teníamos que echar pie a tierra y esperar", cuenta Aitor Garmendia.
La nula asistencia mecánica también aumentó el caos. "Hernández ha ido todo el puerto con un pinchazo. Los coches no paraban para no quedarse clavados", dice Garmendia. Otro que pasó un calvario fue Davide Bramati, a quien se le rompió el cambio y tuvo que subir con la bici a cuestas, después de intentar montarse, sin éxito, en una moto de la Guardia Civil.
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El asfalto mojado provocó caídas. "Había que ir sentado, porque al levantarte te patinaba la rueda", dice Mayo. "Con las pintadas resbalada mucho más", agrega Garmendia. Y este follón se montó en plena campaña para evitar los empujones de los aficionados . "En mi grupo no he visto ninguno", apunta Lastras. "Alguno sí hubo, pero pocos", dicen otros.
El Angliru fue un infierno. Y hasta los líderes defendieron a sus compañeros. "Esto no es ciclismo. No hay que pensar sólo en el espectáculo, porque muchos tienen que subir a rastras", declaró Joseba Beloki.