Goleada sin concentración de hotel
Novedad: los jugadores del Madrid durmieron en casa. Y golearon. Señal de que no es tan necesario pasar la víspera en régimen de concentración para rendir bien y ganar el partido. Lo de las concentraciones es un viejo hábito que nació sin otro objetivo que recluir a jóvenes fogosos bajo la severa disciplina de su entrenador, para al menos tener garantía de que la víspera del partido no saldrían de juerga. Del Bosque prefiere confiar en la responsabilidad de los propios jugadores y permitirles un día más en su casa. Y un día en su casa es algo que ellos agradecen.
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Porque la vida del futbolista de élite de hoy, unos setenta partidos al año, la mitad en su campo y la mitad fuera, les hace ser añorantes de su propia casa, de su propia cama, de su propia almohada, que es donde mejor se duerme y se descansa. Además, la virtud y el descanso de los futbolistas no están garantizados ya ni en el hotel, como hemos visto en célebres casos recientes. Años atrás, tenían que salir furtivamente del hotel en busca de tentaciones, y no era fácil. Ahora las tentaciones se les cuelan hasta el pasillo de su planta, sin que tengan que moverse.
Así que bienvenida sea esta práctica, que pronto imitarán otros. Al Madrid se le imita mucho. Los jugadores lo agradecerán en mayoría. Claro, que habrá algunos que no: los que tienen problema en casa y los que tienen bebé en casa, de esos que lloran y te dan una noche filipina justo cuando más necesidad tienes de descanso. Pero en conjunto la supresión del encierro en la noche previa no deja de resultar un avance por lo que tiene de mutua confianza entre jugadores y entrenador. Le quita al fútbol cierto casposo aire carcelario que aún mantiene. Y le permite ahorrar.
