Ciclismo | Vuelta a España

El pelotón puso el turbo a 49,233 km/h

"Esto es una locura y se pagará en el futuro", dice Heras

Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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No hay tregua en la Vuelta a España 2002. Ayer, en una jornada teóricamente intranscendente, el pelotón voló con viento a favor a un promedio de 49,233 km/h y se plantó en la meta de Burgos con un adelanto de 40 minutos sobre el horario intermedio previsto.

Este trepidante ritmo podrá pasar factura en el futuro. "Ha sido una etapa de locura. Hemos ido todo el día a 50 kilómetros por hora. Esto se pagará en los próximos días, cuando haya que cambiar otra vez de desarrollo en la montaña", dijo Roberto Heras.

El líder, Óscar Sevilla, también advirtió sobre la alta velocidad: "El Kelme no ha tenido que trabajar, porque hemos metido a Toni Tauler en la escapada, pero aquí no te puedes relajar nunca. Hay que andar siempre con las orejas tiesas, porque a la mínima te sorprenden con un abanico".

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Además, el pelotón no decidió poner el turbo en un día cualquiera, sino en la jornada más larga de la actual edición (210,5 km). La media de ayer supone un récord en etapas de más de 200 kilómetros. Nunca antes, en ninguna de las tres grandes rondas, se había rodado tan rápido sobre esa distancia.

Vayan dos ejemplos. La etapa más rápida del Tour sobre más de 200 km fue en 1998 y ganó Steels a 48,764 km/h. Y la más veloz de la historia del Giro se corrió a 48,521 km/h (venció Cipollini). En la Vuelta se vuela.

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