La Copa: entre ilusiones y resquemores
Después de una eliminatoria de modestos, jugada a ida y vuelta, los grandes entran en la Copa. Eliminatoria a un partido, en el campo del equipo de inferior categoría. Al viejo estilo inglés. Para algunos (Novelda, San Sebastián de los Reyes, Lanzarote, Corralejo...) una ilusión sin límites. Para otros, un engorro que ven con resquemor. Un viaje incómodo, un campo pequeño, o en malas condiciones, o de hierba artificial. Nada que ganar si se pasa y muchas críticas si se cae. Y como premio remoto, la Copa, que sólo da acceso a la UEFA. Lo mismo que ser sexto en la Liga.
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Ese es el principal problema. Si equiparamos ser campeón de Copa a ser sexto en la Liga, estamos rebajando mucho el interés de la competición. Para mí, el campeón de Copa debería ir a la Champions, como dice Luis, pero además por la puerta grande. El segundo y el tercero de la Liga, a la Champions tras eliminatoria previa. Y el otro finalista de la Copa, a la UEFA, con el cuarto y el quinto de la Liga. Si así fuera, todos los grandes se tomarían la Copa tan en serio como se lo tomó el año pasado el Madrid. Hasta que así no sea, esta competición seguirá languideciendo.
Sé que Villar es de esta misma opinión y que puede tener apoyos en algunas otras federaciones europeas. La UEFA no lo ve bien, pero antes o después se convencerá de que la línea actual no sirve más que para degradar una competición cuyos valores son especiales, diferentes de los del sistema de Liga, y en algunos conceptos mejores. El fútbol de Copa es más vibrante. No deja tiempo para enmendar errores. Por eso mismo obliga más y saca de los equipos lo mejor de sí. Pero es más cómodo ser sexto en la Liga que campeón de Copa y el premio es el mismo. Eso es un error garrafal.
