Yo digo Alfredo Relaño

Atletismo sénior y atletismo júnior

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Diez años después de los Juegos Olímpicos de Barcelona, España se ha dado un baño de medallas en los Europeos de atletismo. Ya no nos sorprende. Hace tiempo que constatamos la realidad del avance que para nuestro deporte supusieron aquellos Juegos. Los atletas de hoy eran adolescentes entonces, y en esa edad decisiva disfrutaron de un verano exitoso que sin duda influyó en su determinación de convertirse, ellos mismos, en grandes competidores cuando llegara la edad adulta. Una generación sana, sin complejos, sin pesimismo.

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Pero no todo es tan risueño. Este mismo deporte que nos acaba de dar tantas medallas suspendió clamorosamente hace nada en los Mundiales Júnior, en los que no obtuvo ni un solo metal. Un mal síntoma, que viene a unirse a las señales que ya percibimos en Atlanta y en Sydney, donde el rendimiento colectivo de nuestro deporte bajó. ¿Cómo es posible esto, en un país con dinero, infraestructuras, clima y una juventud sana, fuerte y competitiva? Sencillo: por abandono de la administración, que tiende a fiarlo todo a aquel ya lejano impulso de Barcelona 92.

El último secretario de Estado para el Deporte del PSOE no fue ninguna lumbrera: Cortés Elvira. Pero casi fue peor después, con el PP, cuyo desdén por el deporte (por todo lo que no sea pádel o Real Madrid) quedó patente en la primera legislatura, en la que tuvo hasta cuatro secretarios de Estado: Pedro Antonio Martín Marín, Santiago Fisas, Francisco Villar y Gómez Angulo. Una capea que acabó en el fracaso de Sydney. Ahora, Gómez Angulo trata de retomar el hilo con buena voluntad, pero signos como el de ese Mundial Júnior hacen ver que se ha perdido mucho tiempo.

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