Yo digo Alfredo Relaño

Arbitraje electrónico en la NBA

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

La NBA ha decidido acudir al arbitraje electrónico y eso ha reabierto el debate de si el fútbol debería acudir a esa misma solución, con la esperanza de que tal cosa resolviese problemas que hoy se dan. No me gusta la idea, que en general procede de personas ajenas al fútbol. Siempre que he acudido al fútbol con algún neófito o neófita he escuchado una misma simpleza: hay que quitar el fuera de juego. Se les ocurre que no tiene sentido, que interrumpe el juego, que es difícil de seguir o, directamente, no entienden lo que es ni hay fuerza humana capaz de explicárselo.

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Por el mismo camino me han llegado con frecuencia quejas de que el fútbol no tenga un arbitraje más seguro, con cámaras y repaso urgente de vídeos. Yo no lo veo. Para mí, el arbitraje clásico forma parte de la propia noción del fútbol, que ha crecido con este sistema hasta ocupar todo el planeta, desde su simpleza rudimentaria. No conviene desdeñar la posibilidad de que la imperfección ocasional del sistema de arbitraje sea uno de los encantos de este deporte, tan emparentado con las esencias de la vida natural, entre las que están el azar y la injusticia.

En general, desconfío de los intentos de mejorar el fútbol, porque lo encuentro muy bien como está. Incluso estaba mejor antes de que a los liniers y a los cuartos árbitros se les atribuyeran funciones turbadoras para la paz del árbitro. Las ganas de introducir tantas mejoras al azar en el fútbol me recuerdan a aquel mal poeta que se dio una paliza de años para reescribir El Quijote en rima consonante. Cuando se lo presentó a una gran autoridad literaria, ésta le desanimó de forma categórica: "¿Por qué ha hecho usted esto, hombre de Dios? ¿Es que no le gustaba como estaba?".

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