¿Y por qué no a Cervera de Pisuerga?
Durante los últimos veranos me he ido admirando del avance progresivo de una moda que nunca entendí: la de hacer las concentraciones de pretemporada lejos de España. Empezó como un capricho caro de los lujosos entrenadores extranjeros del Barça y el Madrid, y poco a poco fue extendiéndose la moda. Ha habido año en que hasta mi próximo y familiar Rayo Vallecano se fue a no sé qué rincón de la Europa fría a hacer su pretemporada. Este año hasta el arruinadísimo Las Palmas se ha ido a Suecia. Ya sé que dicen que les sale más barato. Ya, ya...
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Y luego resulta que la Selección Sub-19 se concentra en Cervera de Pisuerga y gana la Copa de Europa de la categoría. ¿Cuántas Cerveras de Pisuerga no habrá en España dispuestas a acoger a nuestros equipos? Zonas de media montaña o de montaña, bien oxigenadas, tranquilas, lejos del bullicio. Nuestro fútbol, profundamente endeudado y con tanto por cumplir con Hacienda, devolvería algo del cariño que se le presta si fijara la atención del público en tantos rincones como tiene esta península, surcada de serranías, cada una con su encanto, por todas partes.
Hubo la moda de entrenadores extranjeros, que felizmente se ha evaporado. Ahora queda que desaparezca esa costumbre, o manía o lo que sea, que lleva al absurdo del Madrid de este año, que se ha ido a Austria para nada, porque la mayoría de los que han ido no cuentan para el equipo. Y porque los que cuentan o han ido muy pocos días o directamente ni han pisado por allí. El viaje a ninguna parte en julio y agosto se ha convertido en un ritual fetichista, un derroche y una simpleza. Con lo bien que se prepara uno en sitios como Cervera de Pisuerga...
