Entrevista Joaquín Caparrós

"Pronto podemos ser importantes"

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Llegó sin hacer ruido en una época en la que el barco parecía irse a la deriva. Caparrós sabía que tenía en la mano una bomba a punto de explotar, pero la apuesta para él podría marcar su carrera. Aceptó la aventura y la jugada le salió de diez puntos. El primer año, cuando nadie confiaba en el equipo, capturó el ascenso. La temporada pasada saboreó las mieles de su debut en Primera División y estuvo cerca de colarse en Europa. Ahora, inicia su tercera era en un Sevilla que lucha por recuperar el camino que perdió hace unos años.

Para empezar, ¿cómo ha ido la fase inicial de preparación de su nuevo Sevilla?

—Poco a poco vamos quemando etapas. Lo más importante es que los jugadores llegaron a Isla Canela con un nivel de exigencia muy grande. Todos saben que la competencia es grande y que el listón se puso el año pasado muy alto.

¿Se ha hecho ya el trabajo más desagradable?

—Lo que más cuesta siempre es arrancar y hay que ir haciendo las cosas poco a poco. Tenemos que ir mejorando cosas puntuales para poder mejorar más el nivel. En este nuevo Sevilla ha habido pocos fichajes, por lo que la adaptación no debe ser nada complicada.

¿Y cómo se han colado en este engranaje los nuevos?

—Afortunadamente, en este vestuario se ha hecho un gran grupo. En un par de días todo el mundo parece que lleva aquí mucho tiempo y la adaptación se hace más fácil. Además, los nuevos han hablado con algunos de sus compañeros, que les han advertido que el nivel impuesto es alto, por lo que se han puesto a trabajar desde el principio.

Han hecho algo poco habitual en el fútbol, traer sólo unas pinceladas para reforzar zonas puntuales en el terreno de juego. ¿Por qué?

—Se han traído pocos jugadores y con contratos no muy largos, como es el ejemplo de Samways, que viene sólo por una temporada con opción a otra. Durante toda la campaña está trabajando gente joven con nosotros, como Lolo o Pablo, y no podemos cortarles el paso. No les pondremos ningún tapón a los que vienen apretando desde abajo.

Vamos, que los nuevos tendrán que apretar muchos los dientes.

—Si se inicia la temporada y no empiezan jugando no querrá decir que nos hayamos equivocado. Los fichajes que hemos hecho los estudiamos previamente, y lo importante es que aumenten la competencia de todo el equipo.

Este es su tercer proyecto al frente de la entidad nervionense. ¿Qué Sevilla se encontrará, en esta ocasión, la afición sevillista?

—El Sevilla de la consolidación, de la continuidad a un proyecto que iniciamos hace tres años. El éxito hay que buscarlo en la creencia de lo que hacemos y no podemos desviarnos del camino que nos marcamos cuando empezamos esta aventura.

Si le digo entonces que muchos piensan en un Sevilla con miras europeas, ¿es capaz de pegarme?

—Nuestro objetivo está muy claro, consolidarnos. No podemos pensar en otra cosa que no sea la salvación. Somos gente del fútbol y sabemos cuáles son las leyes de este deporte que existen en nuestra profesión. Cada temporada es una nueva vida y las historias no pueden repetirse. Insisto, las cosas hay que hacerlas con coherencia; si no lo haces, la caída puede ser mayor.

Joaquín, eche la memoria a aquel verano en el que recibió la llamada del Sevilla. En la conversación con Monchi y Roberto Alés le hablan de un bonito proyecto de futuro, de continuidad... una aventura atractiva para cualquier entrenador. Pero, ¿de verdad pensaba que se respetaría o estaba convencido que a las primeras de cambio todo se anularía?

—Recuerdo que aquel día Roberto Alés me dijo que había pensando en mí como el entrenador de sus ideas. Es cierto lo que me dices. En el fútbol no hay paciencia. Sin embargo, esta vez sí hubo un gesto distinto, diferente. Cuando te dicen que el equipo económicamente está mal y que si quedas entre los seis primeros de Segunda División te renuevan, te hace pensar que el proyecto va en serio.

Y se hizo, y de qué forma.

—Sí, todo ha salido por encima de lo esperado. El primer año conseguimos brillantemente el ascenso y la temporada pasada aún la recordamos. Pero no podemos perder ese estado de ambición, ese sentimiento de ir a muerte a por los tres puntos en cada partido. Las personas suelen relajarse y aquí la relajación no tiene sitio. Sería una gran equivocación.

De momento las necesidades han obligado a mirar hacia los escalafones inferiores. Pero, si llega la recuperación económica de la entidad, ¿se mantendrá la misma línea?

—Por supuesto. Creemos en la cantera y ahí estamos dando muchas pruebas de ello. Estamos convencidos de que es una gran apuesta. Por este motivo hemos vuelto a contar con Oscar, Antoñito, hemos cedido a Álvaro para que tome experiencia. Estoy convencido de que todos estos jóvenes ofrecerán un gran rendimiento. Además de todos los que jugaron la campaña pasada, este año seguro que se suman más. Como es el caso de Óscar, que será muy importante para el equipo. El número de canteranos se va agrandando.

Todo este panorama que dibuja parece atractivo e interesante. ¿Cree que el Sevilla podrá seguir creciendo con estos argumentos que me sigue exponiendo?

—Si el Sevilla, a medio plazo, mantiene la línea y es capaz de que la gestión del club no la hagan ni los medios de comunicación ni la grada, estoy convencido de que este equipo puede llegar a ser muy importante, como ya sucedió durante muchos años de su historia.

¿Medios de comunicación?

—A lo que me refiero es que el club debe ordenar sus ideas y tomar las decisiones que crea oportunas, sin la presión que se puede ejercer desde las gradas o la prensa.

Su éxito en el Sevilla ha ido ligado directamente al nacimiento de Monchi en la parcela técnica. ¿Qué importancia ha tenido Monchi en todo lo que ha sucedido?

—Uno de los éxitos del club ha sido apostar por la figura de Monchi. Ha sido todo un acierto el que tomen importancia en los clubes las figuras de los directores deportivos. Conocen perfectamente las tripas del fútbol y son las personas más adecuadas para elegir a los entrenadores con respecto a la filosofía e idiosincrasia de la entidad. En los últimos años, hay cada día más técnicos que se mantienen durante más tiempo en los equipos, algo poco habitual hasta hace poco tiempo. Y en esto tienen que ver mucho los secretarios técnicos. El Sevilla tiene que agradecerle muchas cosas a Monchi.

La Liga está a punto de iniciarse. ¿Qué radiografía previa nos hace del nuevo Campeonato?

—Volverá a ser una competición muy igualada. El Valencia se proclamó campeón la temporada pasada y perdió muchos partidos. Hay mucha competencia y cada temporada será aún mayor.

Piensa que un año de estos podemos vivir una gran sorpresa. Que se haga con el título uno de los equipos que coquetean con los puestos de arriba, pero que no son candidatos a ganar la Liga.

—Estoy seguro que en breve viviremos un gran sorpresón. Todo viene de la gestión y de saber mantener la línea de trabajo. Uno tiene que creer en la gente con la que cuenta.

Suerte y al toro...

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—Muchas gracias. Por trabajo e ilusión no va a quedar, eso seguro.

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