Yo digo Alfredo Relaño

La galaica discreción de Lendoiro

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

En medio del tumulto provocado por el caso Ronaldo, entre las noticias del juicio de Gil, las bravatas de Van Gaal contra Rivaldo y viceversa y las quejas de Benítez porque no le compran un dos, el Depor ha buceado con la galaica discreción de Lendoiro. Como siempre, poco ruido y muchas nueces. Ha amarrado la defensa con Andrade, ha incorporado al medio campo ese formidable jugador que es Acuña, respalda la portería con el eficaz Juanmi y tiene a Musampa casi en la buchaca. Así, como quien no quiere la cosa, ha consolidado aún más a su equipo, el Campeón de España.

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Siempre decimos de los gallegos que en medio de una escalera nunca se sabe si suben o si bajan. Bien, en el caso de Lendoiro podemos estar seguros de que siempre sube, por mucha cara de despistado que ponga. Hace tiempo que le trato a media distancia y aunque sé que es un hombre difícil para la controversia (si está el Depor de por medio), aunque me han contado lo durísimo y hasta lo insoportable que llega a ser al tratar de fichajes, derechos de televisión o cualquier otro tipo de negocio que tenga que ver con su club, no puedo por menos que admirarle.

No es fácil manejar un club de fútbol con ese acierto y mantenerle a ese nivel durante tantos años. Salvo que se lleve por bandera el nombre de Madrid o Barcelona, claro. Pero no es su caso. Él no puede aspirar ni a las recaudaciones, ni a los ingresos de televisión ni a los favores políticos que sí están al alcance del Madrid y del Barça. Pero sí aspira a estar junto a ellos, o por encima, y lo consigue. Su lucha sorda demuestra que hay valores que compensan la falta de dinero. Y que merece la pena cultivarlos, como él hace, en lugar de sentarse y lamentarse de que otros tienen más.

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