Yo digo Alfredo Relaño

Liverpool. Más que un club. Una escuela.

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

"El fútbol no es cosa de vida o muerte, sino algo más serio", dijo Bill Shankley. A un delantero dubitativo le aconsejó: "Si te ves cerca de la portería y no sabes qué hacer, mete gol. Luego discutiremos las opciones". En vísperas de jugar contra el Milán le pidieron la alineación: "Nunca les daría una información así. Si por mí fuera, procuraría que no se enteraran ni de la hora del partido". Para mortificar al Everton comentaba: "En Liverpool hay dos grandes equipos: el Liverpool y los suplentes del Liverpool." Y también: "Si el Everton jugara en el jardín de mi casa, correría las cortinas."

Noticias relacionadas

Ese hombre singular dirigió al Liverpool entre 1959 y 1974. Le sucedió Bob Paisley, que siguió su escuela y recogió muchos de sus frutos. En once años (entre 1973 y 1984) el Liverpool ganó cuatro copas de Europa, una Recopa y dos copas de la UEFA. Fue más que un club. Fue una escuela. Los aprendices lustraban las botas de los profesionales y cuando a alguno de ellos le llegaba su hora, el entrenador le acogía en el booth room y con una charla solemne le investía de su nueva categoría de jugador profesional. Algo parecido a armarle como caballero andante.

Este Liverpool que hoy juega en el Bernabéu es heredero directo del estilo que le insufló Bill Shankley. Escocés, por cierto, como lo fue Matt Busby y lo es Alex Ferguson. Es curiosa la sana influencia de los escoceses en el fútbol inglés, tan cerrado en sus valores, pero que encuentra en el piso de arriba una ventana abierta a corrientes que refrescan sus esencias, sin destruirlas. Este Liverpool que atropelló al Madrid de los Garcías se presenta hoy, noble y franco, a dar brillo y esplendor al Trofeo Centenario. Bendita presencia de este exponente del eterno fútbol de los inventores.

Te recomendamos en Polideportivo