Yo digo Alfredo Relaño

Dieciséis días que valieron por medio siglo

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Hoy hace diez años que empezaron los Juegos Olímpicos de Barcelona y la vista se vuelve hacia atrás con simpatía. Aquello fue la pértiga que elevó al deporte español hasta donde nunca había estado. Fue además un escaparate al mundo que nos mostró como somos y pretendemos ser, no como habíamos sido, o nos habían hecho ser o aparentar hasta poco antes. También fue un abrazo entre Catalunya y el resto de España, una superación de oscuros recelos que el desarrollo de aquellos dieciséis días esfumó, pienso que definitivamente, entre clamores de fiesta.

Noticias relacionadas

Fueron dieciséis días formidables con medallas, buenas caras, superación de complejos y el Rey yendo de aquí para allá, justo a tiempo para asistir a la remontada final, al último sprint, al gol salvador. Todo en medio de un clamor grato, de un discurrir feliz de días, de medallas, de satisfacción por vernos aplaudidos en ese espacio de modernidad, convivencia universal y exaltación de la excelencia de las virtudes físicas y morales de la especie que son unos Juegos Olímpicos. Y todo con el perfecto fondo de Barcelona, de su historia, de su paisaje urbano, de su gente, de su clima, de su decisión de mostrarse como vanguardia de la España emergente, cosa que consiguió.

Después no todo se hizo bien. El último secretario de Estado del PSOE, Cortés Elvira, fue una desdicha. El PP tuvo cuatro en su primera legislatura y sólo ahora empieza a centrarse. El COE tiene un presidente cuya elección está en los tribunales. El número de medallas en los JJ OO cayó en Atlanta y en Sydney. Pero ninguna torpeza puede emborronar el recuerdo de aquellos días ni la evidencia de que nuestro deporte es otro desde aquello.

Te recomendamos en Polideportivo