Yo digo Alfredo Relaño

De Samitier a Rivaldo pasando por Kubala

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
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Finalmente Rivaldo deja el Barça. Yo me resistía a creerlo hasta que se ha producido. Cualquier club sueña con tener un jugador así, un verdadero grande. Lo difícil es conseguirlo. Lo disparatado es echarlo. Pero en este Barça que en dos temporadas ha gastado cerca de 30.000 millones en Dutruel, Gerard, Petit, Iván de la Peña, Alfonso, Overmars, Bonano, Christanval, Andersson, Coco, Rochemback, Giovanni y Saviola, no hay dinero para pagar a Rivaldo. Ni dinero ni ganas. Gaspart le da un capricho a Van Gaal, en cuyas manos se ha puesto él y ha puesto al club.

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Así que el tercer desproyecto de Gaspart comienza con esta ofrenda sacrificial que aleja del club a un Balón de Oro, Fifa World Player y flamante campeón del Mundo. Su último recuerdo con la camiseta azulgrana fue ese gol heroico de cabeza al Celta, cuando aguantó o le hicieron aguantar en el campo escandalosamente cojo unos minutos que nunca entendí y que no sirvieron para nada, porque ese gol ni siquiera valió un empate. Era su gol número 107 en Liga en el Barça, y al tiempo su adiós por la puerta falsa. Como el de tantos otros de sus ases o símbolos.

Porque el Barça ha mantenido a lo largo de la historia una extraña constante: siempre ha acabado mal con los mejores o con los más queridos de la afición. Zamora les duró poco y volvió al Espanyol, de donde acabaría saliendo para el Madrid. Samitier, su gran semidiós de la preguerra, acabó también en el Madrid. Kubala, el otro gran semidiós de la historia culé, acabó en el Espanyol. Lo de Cruyff, Maradona, Schuster, Ronaldo y Guardiola está tan próximo que no hace falta contarlo. ¿Por qué pasa eso? Fácil. Porque en sus directivas siempre ha habido gente como Núñez o Gaspart.

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