Yo digo Alfredo Relaño

Armstrong es temible, pero es batible

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Todo gran campeón alcanza su decadencia. Ahora se puede decir que Armstrong está próximo a ella. Ojo, que digo próximo, no que esté en ella. Siguen pesando sus tres recientes tours; sigue pesando la innegable ventaja que su tratamiento contra el cáncer le proporciona; sigue pesando su potentísima pedalada cuando, tras la montonera del sábado, salió como un rayo en pos del pelotón, dejando en evidencia a unos gregarios que se quedaron para remolcarle pero que no fueron capaces de hacer otra cosa que verle pasar y perderse en la lejanía.

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Pesa todo eso, pero pesa otra realidad: empieza a no ser el que fue. Se suponía desde antes y se confirmó ayer. No pudo ganar la primera gran contrarreloj, que fue para Botero. No le pudo quitar a Igor González de Galdeano más de ocho segundos. O sea, nada. No dio el puñetazo en la mesa que se esperaba. Todo un batallón de escaladores le acecha cuando entramos en la segunda semana del Tour, la que va a empinar la carretera y va a dar paso a las escenas duras y decisivas de la carrera. Hoy es día de descanso para todos menos para uno. Para Armstrong será día de inquietud.

Un día le preguntaron al Guerra quién era el mejor después de él, y contestó: "Después de mí ‘naide’, y después de ‘naide’, Antonio Fuentes". Con el mismo derecho podía decir Armstrong hasta hace nada: "Después de mí, ‘naide’, y después de ‘naide’, Ullrich". Pero ya no puede. Después de él ya no está ‘naide’, sino muchos. Una tropa ansiosa y capacitada que le martirizará en los Pirineos y en los Alpes. Esta vez no le va sobrar la tercera semana, que siempre se tomó como asueto. Esta vez se va a ver seriamente acosado. Esta vez no le va sobrar ni una pedalada. Y quizá le falten algunas.

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