El Madrid necesita refrescar la plantilla
Pasan los días sin que haya salida en la plantilla del Madrid y se dibuja un panorama malo. El Madrid tiene un brillante primer equipo y unos suplentes de innegable categoría futbolística, pero después de dos años los papeles están tan repartidos que la competitividad no existe. El equipo que ganó la Liga hace dos temporadas es el mismo que ganó la Novena, con la incorporación de Zidane en lugar de Macca. Si se descuenta a Solari, que se ha abierto un lugar a base de esfuerzo (a costa de Karanka, cuyo puesto pasó a Pavón y luego Helguera) el resto es esclerosis.
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Cuando se llega a una situación así, los titulares son titulares pase lo que pase y los suplentes son suplentes y lo admiten. Se produce una falta de competitividad que no es buena, una especie de esclerosis en la plantilla, que necesita sangre nueva. Michel Salgado puede sentir presión por Miñambres; nunca la sentirá por Geremi. Makelele puede sentir presión por un fichaje nuevo, nunca por Flavio o por Celades. Morientes es otro si tiene un competidor fuerte cerca, como se ha visto en la selección. La competitividad favorece a todos, a los que juegan y a los que no.
Porque suplentes acomodados tras dos o tres años sin jugar son inútiles. Cuando salen saben que su presencia es ocasional y tienden a acomodarse. Casos como el de Solari son tan escasos como ejemplares. Por eso para el Madrid es, casi tan importante como fichar, abrir huecos en la plantilla al precio que sea. Hasta pagando la mitad o dos tercios o la ficha completa del jugador que se va. Ese lastre paraliza la energía de la plantilla, cierra huecos a la cantera y fue una de las razones por las que el Madrid perdió tantos puntos en la Liga ahorrando esfuerzos para la Champions.
