Yo digo Alfredo Relaño

Lo que sí nos ha dejado de bueno el Mundial

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Es verdad que el Mundial nos dejó a todos un poco pesimistas por lo que nos ocurrió en él, por la falta de brillantez de casi todas las estrellas del momento, por el mal tufo de la cuadrilla de Blatter y hasta por la espantá final de Camacho. Pero con algo más de perspectiva podemos extraer de él una consecuencia buena, que merece la pena ser puesta de relieve. Este Mundial confirmó una verdad de Pero Grullo que muchos entrenadores nos tratan de ocultar. Que el fútbol es de los futbolistas. Ha sido un Mundial exclusivamente de jugadores, por activa o por pasiva.

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Inglaterra fue lo que dieron de sí Owen y Ferdinand, porque Beckham llegó con el tiempo justo, mal recuperado. La lesión de Zidane dejó a Francia muy huérfana, y más cuando a ella se unió el último día la baja de Henry. Portugal llegó con Figo a medio gas (ay, ese dichoso empeño en jugar la final del Centenario) y naufragó. España llegó a cuartos con el plus de Casillas y cayó en cuartos cuando se juntaron Al Ghandour y la ausencia de Raúl. Alemania se metió en la final colgada de su portero y cuando le falló éste entregó el título al equipo de mejores jugadores.

Fue campeón Brasil, un equipo bastante anárquico, en el que veíamos a un lateral centrar y a otro entrar al remate. Desapareció a las primeras de cambio Argentina, el equipo más táctico y más trabajado de todos. Con muchos jugadores de siete puntos, pero ninguno de nueve puntos. Una enseñanza para los entrenadores de todo el mundo, que empiezan por la pizarra y acaban quitando al bueno, porque no saben dónde ponerle. El consejo que deja este Mundial es el contrario: ponga a todos los buenos y luego pinte alrededor las cruces y las flechas que quiera.

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