Yo digo Alfredo Relaño

De dónde sale el dinero del fútbol

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

El fútbol gusta mucho en España. Un buen partido llega a juntar ante la televisión hasta diez millones de personas. Un partido menor difícilmente baja de cuatro millones. A esa idea se ha venido agarrando el fútbol para pensar que el crecimiento económico puede ser poco menos que ilimitado. Pero la verdad es otra. El número de gente dispuesta a gastarse dinero en el fútbol no llega ni al millón. Los asistentes más o menos habituales a los estadios son unos 700.000, cifra equivalente a los compradores de prensa deportiva. Ese es el colectivo que mantiene esto.

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Y si ese número no crece exponencialmente los gastos del fútbol tampoco pueden hacerlo. Se pretende que el señor que hace diez años era abonado al estadio con su hijo vaya gastando progresivamente más y más. Que se abone a Canal +, para ver el domingo otro partido televisado. Que se gaste mil o dos mil pesetas en pay per view cada semana, para ver algún partido más. Que se abone al canal de televisión de su club (en los casos del Madrid y el Barça). Que cada año compre a su hijo una o más camisetas de 12.000 pesetas, para lo que se cambia el diseño.

Y el buen señor no lo hace ni tiene por qué. Su dinero es limitado, y o lo quita de la gasolina del coche, de las vacaciones, del colegio del hijo o de la cesta de la compra. Y no lo va a hacer. Se conforma con seguir yendo al estadio, hasta que se aburra, con su partido gratis de los sábados y, como mucho, con Canal +. Los clubes habían creído que con cuatro seudogenialidades de feriantes del marketing y con el pay per view esto era Jauja. Pero los aficionados son los que son y tienen el dinero que tienen. Eso es lo que hay. Y ninguna televisión está para perder dinero.

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