Yo digo Alfredo Relaño

El difícil acuerdo del fútbol televisado

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Al final de la temporada próxima se habrá concluido el último contrato de transmisiones televisivas de la liga. Fue un contrato que le dio mucho dinero al fútbol, por dos razones. Primero, porque entonces aparecía en el horizonte la nueva teconología digital y la taquilla del pay per view, de la que se esperaba mucho. Segundo, porque hubo una sonada guerra del fútbol entre PRISA y Zeta, uno de sus competidores. Así que el fútbol cobró su valor más una especie de prima de oportunidad. A cuenta de ello ha ingresado estos años unos 40.000 millones por temporada.

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Pese a ello está arruinado, y quiere más. Pero en las televisiones el fútbol ha dejado de ser rentable. En España deja pérdidas de 14.000 millones al año, irresistibles en esta coyuntura económica. Una de las plataformas, Vía Digital, saca bandera blanca. La otra, Canal Satélite, tendrá que ajustar sus números para digerir la fusión, que a sus efectos no es otra cosa que hacerse cargo de un competidor arruinado. El fútbol cree que si hay plataformas y parabólicas es gracias a él, y no le falta razón. Pero nadie sabe a ciencia cierta cuántas bajas habría ahora si desapareciera el fútbol.

Mientras, Madrid y Barça ya están renovados con mejora, porque la práctica ha revelado que son los que más interesan, y eso irrita al resto, que han buscado un seguro con el banco del Espirito Santo por si tienen que estar un año sin televisar y sin cobrar. Si lo hicieran así, el coste de lo que se les ha comprometido por renovar al Madrid y el Barça (cerca de 18.000 millones) sólo serviría para transmitir los dos partidos entre ellos. Son tomas de postura en una partida de póker en la que lo principal es que en definitiva sobre la mesa no hay más dinero que el que hay, se acepte o no.

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