Yo digo Alfredo Relaño

Camacho se ha ido, nadie sabe cómo ha sido

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Camacho ibérico, tronco de españolía, macizo de la raza. Sobacos bravos, palabra abrupta, el Real Madrid en las venas, espantás al mejor estilo de El Gallo. (Ya van dos, la primera la pegó en el Madrid, ¿recuerdan?). Como aquella, ésta ha sido imprevista (para todos menos para nosotros, déjennos presumir un poco), brusca, difícil de explicar. El Gallo saltaba la barrera porque el toro le había mirado mal. Pero ¿qué toro ha mirado mal a Camacho? España ha acabado quinta y en general se ha aceptado el papel como bueno. Ha habido críticas, pero no mayoritarias.

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Luego está lo de Villar. Camacho ha podido sentir desamparo en algún momento, ha podido pensar que esa vicepresidencia de la FIFA en lugar de ser un padrinazgo ha sido una hipoteca. Pero tampoco parece suficiente. Quizá es que sí ha sentido que le ha mirado mal un toro, el toro de los centrales, que le puede coger. Licenciados Hierro y Nadal ahí se abre un boquete tremendo. Quizá eso explique la brusca huida de Camacho, que nosotros presentíamos y les habíamos ido anunciando por entregas, en la firma de Tomás Guasch, hasta que Roncero remató la noticia.

Ahora queda a la espera de algún puesto libre en Italia mientras mantiene la mirada fija en el Madrid, para cuando se vaya Del Bosque. Pero estas cosas no le hacen bien. Se está creando demasiada fama de moverse por ventoleras y eso le hace poco fiable ante personajes del tipo de Florentino Pérez, amante del orden, la calma y el buen sentido. Mientras, el toro queda para Iñaki Sáez, un tipo sencillo ante una oportunidad descomunal. Por él ha pasado todo lo mejor del fútbol español en categorías inferiores. Es un aval. Pero ahora se los va a encontrar muy cambiados.

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