Yo digo Alfredo Relaño

Brasil sigue, Inglaterra se va para casa

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Sigue Brasil y yo lo celebro. Para mí el Mundial empieza cuando Italia salta a la cancha, y termina cuando Brasil se marcha, con o sin la copa. Ayer temí que cayera. Primero, cuando se colocó 0-1 y con tantos minutos por jugar ante al equipo más egoísta y contraatacador de la Copa. Luego cuando, ya 2-1, se quedó con diez y mucho tiempo aún, larga oportunidad para que el fútbol de los inventores desplegase sus viejas virtudes. Pero Brasil salió adelante, con su estilo. Desorden atrás, ingenio arriba. Mal funcionamiento colectivo pero talento extraordinario para resolver.

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Brasil lo hizo todo. Fabricó el gol inglés, en una pifia de Lucio que pone imposible su fichaje por el Madrid. Fabricó los goles propios, dos joyas de Ronaldinho Gaucho, la primera compartida con Rivaldo, la segunda con Seaman. Y hasta acaparó la polémica, por vía también de Ronaldinho y su expulsión, sobre la que hay criterios dispares. Inglaterra no hizo nada, sino chupar del bote cuando pudo y quedarse con cara de tonta al final. A Eriksson se le puede reconocer el orden, la seriedad y lo que se quiera, pero esto no es Inglaterra ni nada que se le parezca.

Lo peor de ser mezquino en el fútbol es que cuando el resultado no se da, no queda nada. Hasta ahora Inglaterra se venía salvando por los resultados. Por eso y por su viejo prestigio de fútbol frontal y valiente, un velo que tapaba la realidad: una realidad tan defensiva que deja chica a Italia. Ahora que ha caído, no queda nada, sino la cobardía y la incapacidad para darle ni un triste susto a Brasil cuando se quedó con diez. De todos los campeones del mundo que han caído es el que menos laureles ha añadido a su palmarés con su paso por este mundial del Sol Naciente.

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