Italia clama su indignación
En cuatro partidos les han anulado cuatro goles como cuatro soles. Y en la prórroga del cuarto, el árbitro ecuatoriano aprovechó que el Pisuerga pasa por Valladolid para echar a Totti y dejar a los italianos con diez. Realmente, es difícil llegar a cuartos de final con tanto lastre. Cuando se repasan despacio en el vídeo las cosas que le han hecho a Italia se llega a sentir rubor. La indignación italiana es justa y ha llegado hasta el Parlamento, donde se sugiere que el país deje la FIFA. No hay prácticamente un solo italiano que no piense que han ido deliberadamente a por ellos.
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Y es que son demasiadas pistas. Dejando aparte reacciones exageradas, como ese ataque en Roma de los tifosi a pacíficos coreanos nada más acabar el partido o el brusco repudio del presidente del Perugia a Ahn "por traidor al país que le da de comer" (hay canedas en todas partes) todo lo demás es comprensible. Hace tiempo que comprendí que los árbitros que llegan arriba son los que no se equivocan a tontas y a locas, sino los que se equivocan de la manera que más conviene al patrón. El patrón en este caso es Blatter, al que Matarrese ha hecho la contra ferozmente.
No es difícil, por otra parte. En cada partido hay dos o tres jugadas dudosas, de las que hay que repasar tres veces en el vídeo para que todos estemos de acuerdo. Bien, pues con fallar esas tres a favor de obra, ya está el trabajo hecho. No hay que hacer cosas demasiado escandalosas. El escándalo con Italia viene por la reiteración. Porque la han abrasado. ¿Y nosotros tenemos algo que temer? Espero que no. Al-Gandhour estuvo bien ante Paraguay y con la polvareda que se ha armado ya no es de imaginar que pueda recibir o aceptar sugerencias más o menos sutiles de la organización.
