Una película de terror con final feliz
Es la primera película de terror que veo en mi vida que termina bien. España sigue, con los humos bajados, con las carencias al aire, pero sigue. Cosas así van reforzando a los grupos humanos y van forjando confianza. Pero, ya que seguimos, hay que insistir en que con el diseño de Camacho a Baraja le queda mucho campo y que por ese defecto del dibujo pierde España fuerzas y fe. Y carga de fe al rival. En la última media hora del partido ante los irlandeses fue más palpable que nunca. El equipo se hundió, se acobardó, se disolvió. Nos salvamos de puro milagro.
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Nos salvamos por el Ángel de la Guarda de Casillas, que nunca abandona a este muchacho. En la peor fase sostuvo a España con un penalti parado y con una arriesgadísima salida a pies de Keane. Con el otro penalti no pudo, pero se guardó dos paradas para la tanda. Por cierto, que el segundo penalti tiene mucho que hablar. La forma en que Hierro desnuda a Quinn con la naturalidad de lo cotidiano es otro reflejo del arbitraje español, y siento ser pesado. Eso aquí vale, y no sólo se le permite a Hierro, sino a casi todos. Pero conviene que nos recuerden que eso no vale.
Por lo demás, en medio del terror, varias buenas noticias. Con Helguera atrás la cosa mejora. Puyol va a más y ahí hay un jugador de verdad formidable. Luis Enrique nunca deja al equipo con diez, por mucho que le coloquen fuera de sitio, por mucho que le duelan las piernas y el alma. Lo mismo puede decirse de Baraja. Morientes sigue en racha. Lo de Raúl se curará. Mendieta y Luque tienen cosas que decir en este equipo. Fuera queda gente capacitada y descansada. Pero no hay que tentar la suerte: el dibujo es malo, y eso tiene una importancia relativa, pero la tiene.
