Yo digo Alfredo Relaño

Con Irlanda cambia el tono del Mundial

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Suele decir Bilardo que los partidos más difíciles del Mundial son el primero y el cuarto. El primero, porque sí. El cuarto, porque te mete en una aventura nueva. Espurgada la mitad mala, los que han llegado hasta aquí ya tienen el cuerpo hecho a todo: al país, a los hoteles, a los horarios, a los aviones, a las comidas, a las conversaciones por teléfono con casa, a los furtivos vis a vis con la media costilla, a los golpes, a la compañía inevitable del resto del grupo, al trato a media distancia y casi nunca amistoso con la prensa. Así estamos nosotros y así están los irlandeses.

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Como nosotros, son un equipo que se ha ido entonando y encontrando la felicidad sobre la marcha. El grupo se fortaleció con una crisis, la que montó Roy Keane, la rutilante estrella del Manchester, que se quejaba de todo: de los campos de entrenamiento, de la ropa, de las órdenes, de los balones, de los viajes. Acostumbrado al confort del Manchester, el estilo más humilde de su selección se le hacía incómodo. McCarthy se cuadró y le mandó de vuelta a casa. Hubo turbulencias y presiones de todo tipo para que volviera. No es raro. Para entendernos, Keane es a Irlanda lo que a España serían Raúl y Hierro juntos, o más. Pero el grupo respaldó a McCarthy. Y no volvió.

Y eso mismo les ha fortalecido. Esta selección la conforman jugadores de la Premier League inglesa, pero en su mayoría de equipos menores. Chicos alegres y esforzados, jornaleros de la gloria que se sienten bien sin aquel piante, que juegan al pie más de lo que es tradicional en esta selección, pero que también saben elevar el balón y buscar el choque cuando es necesario. Tienen optimismo. Tanto como nosotros, aunque lo disimulen más.

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