Habrá que ganar también a Italia
A mí me cae bien Italia. Creo que tenemos muchas cosas que agradecerles: el latín, que es lo que hablamos, mejor o peor, el derecho romano, las primeras carreteras (alguna aún queda ¿han pasado por el Puerto de El Pico?), Mérida, Tarragona, el acueducto de Segovia... Tenemos mucho de ellos. También les admiro en fútbol, aunque a veces tanta búsqueda les haya llevado a la pérdida en el detalle, al extravío tacticista. En la última Eurocopa me pudrió su partido ante Holanda. Pero han sido exploradores de caminos y hasta nos han enseñado por dónde no ir.
Noticias relacionadas
Ayer vimos en AS su partido desde una actitud ambivalente. Por un lado, queríamos que quedara fuera. (Un enemigo menos). Por otro lado, latía esa simpatía cómplice con su maquiavélico estilo, junto al deseo de que este Mundial, que aspiramos a ganar (Dios nos lo premie o nos lo demande) no se desacredite demasiado pronto. Fueron dos horas intensas, en las que el buen juego de México puso en solfa la innegable categoría italiana. Hasta que llegó el gol del empate de Del Piero. Por si acaso, Ecuador estaba ganando a Croacia contra pronóstico. Total: Italia sigue... como segunda.
Y la encontraremos en cuartos, si nosotros ganamos a Irlanda y ellos al campeón del entrevero entre Estados Unidos, Corea y Portugal. Tras verles sobrevivir a cuatro goles anulados en los partidos de Croacia y México, Elortegui se temía lo peor: "Por Italia pasó la II Guerra Mundial y no se rompió nada". Salazar nos hundió más: "No les ganamos en partido oficial desde Amberes, en 1920". Es decir: el efecto mágico del sorteo se rompe por entrar Italia en nuestro cruce. Pero ya que hemos quedado en que vamos a por todas, tomemos aire y a por ellos... si nos deja Irlanda.
