Señores, eso es el arbitraje español
Compareció López Nieto y con él llegó la furia arbitral. Lo vio todo el planeta y yo me alegro. Conviene que por ahí se sepa lo que aquí sufrimos. Que en la mejor Liga del mundo, la de Zidane, Figo, Rivaldo, Aimar y Raúl, la del Real Madrid, el Barça, el Depor y el Valencia, el nivel del arbitraje es el que refleja la zafia histeria de este hombre. Sepan ustedes, atónitos aficionados de otros países, que la de ayer no fue su más patética actuación, sino una de tantas que prodiga. Irritable, desconfiado, inseguro, aculado en la tarjeta, buscando líos entre las rendijas del partido.
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El otro día hablé bien del arbitraje de este Mundial, pese a los fallos, que los había y sigue habiéndolos. Alababa un tono de respeto al juego y al jugador que como aficionado español envidio. Pero ha sido salir López Nieto y poner el contraste, con un récord absoluto de tarjetas (dieciséis) que ahí queda. Vale que en la primera parte el partido fue duro. Sí. ¿Y en la segunda? Ambos equipos se contuvieron, pero López Nieto, fiel a la máxima del peor toreo tremendista ("si no embiste el toro embisto yo") siguió terne en su papel de revientapartidos. Ahí lo tienes,Villar. Haz algo de una vez.
En fin, que casi me olvido de que cayó Francia, el campeón. Lo suyo ha sido una implacable aplicación de la Ley de Murphy. La tostada siempre cayó del lado de la mantequilla: con la lesión de Zidane, con los tiros al palo, con la expulsión de Henry... No es justo que se vayan así, sin marcar un solo gol, pero eso es lo que hay. También se va Uruguay, otro campeón, ya muy lejano. Deja la gallardía del arreón final, en el que rozó una remontada histórica. Loor a los vencidos, que dejan bellas estampas a recordar. Y para hoy, un ruego: que España nos haga olvidar a López Nieto.
