Sí, le agarra, pero no lo suficiente para...
Raúl recoge en el área, controla, se revuelve, dispara y el balón le va a Chilavert. Pero Raúl ha hecho la maniobra muy forzado por el agarrón de Ayala, que le tira del hombro. Así que es penalti. Lo tira Hierro y marca. Gol de España. Tres a uno y tan felices. Otro partido, Inglaterra-Argentina. Owen encara a Pocchettino, le regatea y éste cruza la pierna. Su rodilla toca la rodilla de Owen, que cae. También penalti. Lo tira Beckham. Gol. El gol que decide el partido más llamativo de los disputados hasta ahora. La victoria premia a un jugador de los que de verdad marcan diferencias: Owen.
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Pensé lo sano que es el buen arbitraje y lo insana que es la manera en que aquí nos despistamos del reglamento. Pensé las docenas de veces que he escuchado a los comentaristas arbitrales de nuestras radios y televisiones esa invención de "le agarra, pero no lo bastante como para impedirle rematar", o "le toca, sí, pero no lo bastante como para hacerle caer". Si a pesar de ello remata, remata mal, dificultado por el agarrón. O si le toca y altera su carrera, destruye ilegalmente su jugada, le haga o no caer. Penalti. Y no me preocupa si la víctima acentúa o no el efecto de la falta cuando ésta ha existido.
Quitando el coreano que se embolicó en el Brasil-Turquía, el linier danés que se llevó para su casa dos goles de Italia a Croacia, y el cochambroso caserismo de Merck en el Japón-Rusia de ayer, se está arbitrando bien. Con seriedad, sin aspavientos, con criterios sólidos y con respeto al juego. Estamos viendo árbitros de todo el abanico de razas y culturas y conforta ver, por la forma en que hacen su tarea, que el fútbol es un juego sencillo, que se puede conocer desde cualquier cultura. Así que dirijo un ruego a esos comentaristas arbitrales: respeten las reglas como son, no reinventen sobre ellas.
