Yo digo J.J. Santos

Un debate sano, pero estéril

J.J.Santos
Redacción de AS
Actualizado a

Como ni los más viejos del lugar recordaban una clasificación tan cómoda para octavos de final en un Mundial, intentamos con sana intención ayudar al seleccionador sugiriendo retoques tácticos. Y nos embolicamos en el mismo discurso de hace meses. Desde que Valerón se soltó el pelo en la final de la Copa del Rey contra el Madrid, todos hemos reclamado que el deportivista, junto con Raúl y un delantero centro, deben ser el elemento diferenciador de España en el Mundial, la baza desequilibrante para soñar con el título, o, al menos, para llegar muy lejos en el campeonato.

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Y Camacho, que es terco de ideas, no es ajeno a ese debate que se ha creado tras los dos primeros partidos de España. Entre otras cosas, porque también el seleccionador piensa que ahí está la clave para romper los partidos decisivos e igualados. La magia de Valerón, unida a la clarividencia de Raúl y al remate de un ariete que culmine las jugadas de ataque son armas muy difíciles de contrarrestar para cualquier rival, incluso el más defensivo, como ocurrió con Paraguay. Ahí, creo que todos estamos bastante de acuerdo.

Pero, sinceramente, pienso que marear la perdiz con lo de si jugar con uno o dos medios centros, sobra. Y sobra porque ninguno estamos dispuestos a renunciar a desbordar por las bandas con dos centrocampistas de ese corte ni, que se sepa, nos van a dejar jugar con doce. Resumiendo, que habrá que hacer como hasta ahora, improvisar según las características del partido pero siendo fieles al famoso tridente. Lo que aportó Helguera en el partido contra Paraguay no debe hacer que echemos en saco roto los veinte minutos del primer período donde, tras el gol recibido, Valerón tomó la manija del equipo y buscó soluciones imposibles ante una defensa superpoblada y superexperta. Se intentó y no salió, pero yo no descartaría esa idea.

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