Estamos en octavos y el equipo ya aparece
¡Quién nos ha visto y quién nos ve! Dos partidos ganados y los primeros en habernos colados en octavos de final. Nos queda por delante un partido que suena a fácil y que va a permitir dar descanso a unos y actividad a otros. El equipo va apareciendo poco a poco. La remontada refuerza la moral. Cunde el optimismo. Hay brechas en el equipo, hay inquietud por la lentitud de los centrales, pero hay permiso para soñar y para disfrutar. Aplacemos las preocupaciones y aplaudamos los ratos de buen juego de este equipo, contra el marcador, contra el calor, contra Chilavert...
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Y eso que empezamos rematadamente mal. El defecto estructural del equipo se acusó más ante Paraguay (más equipo) que ante Eslovenia. Mucho campo para Baraja, Valerón muy lejos de Tristán. Y todos nerviosos y como despistados. El gol de Paraguay abrió una herida que sangró hasta el descanso. Y eso que durante un buen rato Paraguay se cerró, nos esperó, y eso nos favoreció, porque evaporó todos nuestros problemas. Pero cuando Paraguay se dio cuenta de ello y volvió a moverse por todo el campo, volvimos a dar la sensación de equipo desencuadernado.
El equipo empezó a aparecer en la segunda parte, con Helguera en el eje y Baraja más libre para ir y volver, que es lo suyo. Nos quedamos sin jugador en la banda derecha, pero para reunir a Raúl y Valerón algo hay que sacrificar. Y funcionó. Todo encajó mejor. Con una ocupación más racional de los espacios y mejores jugadores sobre el campo teníamos que ganar. Y ganamos. La zurda de De Pedro le puso dos a Morientes. Raúl sacó un penalti. Para completar la felicidad, Casillas le paró el esperado tiro libre al bocón de Chilavert. Todo nos sonríe.
