Hechuras de grande
Noticias relacionadas
Es lógico que se resalte el partidazo de De Pedro. No hay que echar en saco roto las dos paradas en frío de Casillas o la brega de Raúl, al margen de su pillería. Pero he regresado a Seúl con la sensación de haber visto por primera vez en mucho tiempo a una selección que no se queda en el detalle y tiene muy trabajado el juego colectivo y los aspectos que te hacen ganar un partido incluso cuando vienen mal dadas. Me explico. Tuvieron paciencia cuando no salían las cosas. Insistieron en probar por una u otra banda hasta que encontraron el agujero por la izquierda. Hicieron faltas tácticas cuando los eslovenos iban a la contra. Y, lo mejor, nadie hizo tonterías cuando el marcador se puso 2-1 a falta de ocho minutos.
Camacho lleva dos años repitiendo que en la Eurocopa nos tiraron catorce veces y nos metieron siete goles. Insiste en que entonces no se vio que fuéramos inferiores a nadie, pero que nos faltaron ajustes de campeón. Eso se resume en concentración durante los 90 minutos, disciplina con el sistema y solidaridad en defensa. La mayor novedad el domingo radicó en todo eso. Funcionamos como un equipo sólido, dando sensación de superioridad siempre. Lo otro, con Raúl, Valerón y Tristán, acaba llegando casi siempre.
