Yo digo Alfredo Relaño

Tres goles, tres puntos y una sonrisa

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Necesitábamos algo así. Para minimizar dudas, para espantar malestares, para enterrar un gafe que nos perseguía desde hace 52 años. España sólo había ganado sus partidos inaugurales en el 34 y en el 50, ya tan lejos. Y, por cierto, ambos por 3-1. Un resultado que suena bien, que queda bien. Los tres goles a favor reflejan contundencia. El que aparece en contra habla de que ha habido alguien enfrente. De credibilidad. Buen resultado ese 3-1, que trae aparejados tres puntos y refleja lo mejor que tenemos: bastante gente que se relaciona bien con el gol. No todos tienen eso.

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Del resto, luces y sombras, sorpresas buenas y sorpresas malas. La mejor de las buenas fue De Pedro, embarcado de última hora y metido por sorpresa en el equipo inicial por su buen toque en los saques a balón parado. Pero no se quedó en esto último. Jugó fenomenal. Todo lo que hizo fue bueno, oportuno y atrevido. La peor de las malas, Tristán, al que no se recuerda jugando tan mal. ¿Será de ese tipo de jugadores a los que de repente les pesa el carácter único de una fase final? Esperemos que no. Lo demás, lo esperado. Incluido un cierto desconcierto.

Porque al final, ni pirámide ni tridente. El 4-4-2 que a Camacho más le gusta, pero forzado con jugadores fuera de sus zonas naturales. Valerón, muy lejos del área. Baraja, falto de un verdadero medio centro al lado, para proyectarse desde ahí. Luis Enrique, muy pegado a la banda. (Nos fue bien cuando se escapó). España, sin balón y sin juego durante muchos minutos. Mejoramos en la segunda parte, con los cambios. En resumen: jugamos a medias ante una selección de las flojas. Aún estamos en pretemporada. Pero tenemos gol y tenemos a De Pedro. Bien visto, no es poco.

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