Boxeo | Holyfield-Rahman

Holyfield ganó de un cabezazo

Dos embestidas de Evander acabaron en el octavo asalto con la resistencia de Rahman. Ahora, a sus 39 años, espera pelear por su quinto mundial

Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

El Viejo Gerrero volvió a cantar un nuevo bingo deportivo en Atlantic City, entre los rascacielos del juego del Este de los Estados Unidos. Un par de cabezazos de Evander Holyfield fueron más precisos, certeros y efectivos que todas sus combinaciones con los puños ante otro ex campeón de los grandes pesos, Hasim Rahman, diez años más joven que este atleta que a los 39 cumplidos ha vuelto a subirse a los cuadriláteros con una única obsesión: luchar por su quinto título mundial, y frente a Tyson.

"Esta victoria demuestra que no estoy acabado, y quiero pelear con el ganador del Lennox Lewis-Tyson de este sábado en Memphis. Me lo he ganado", declaró Evander tras su combate con Rahman y olvidándose de la polémica de sus ochos asaltos sobre la lona instalada en el Boardwalk Hall, y donde había presentando una excelente estampa física ante diez mil aficionados de pago.

Sin embargo, en el vestuario de al lado Hasim Rahman pedía la revancha. Recibía asistencia médica porque el segundo de los cabezazos de Holyfield en el séptimo asalto le había provocado en pocos minutos una hinchazón en la frente del tamaño de una pelota de tenis. "Holyfield debe tener una placa de acero en su cabeza; nadie me había golpeado así de fuerte. No ha sido una victoria deportiva ni clara.

Tendríamos que volver a boxear", pedía el perdedor, que en el octavo asalto veía como los médicos paraban la pelea, y en las notas de los árbitros perdía por una decisión muy ajustada, de dos a uno.

Pero Holyfield no piensa en revanchas. A su edad sostiene que está en plena forma "gracias a Dios. Los cabezazos no fueron premeditados. Fueron una circunstancia más de la pelea".

"Sin intención"

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Sí, los árbitros no apreciaron intención en Holyfield, pero el Guerrero sabe que detrás de él hay una larga historia de rivales que han puesto en duda su limpieza en el ring, y que le han acusado de tener el mejor directo de frente que sube a los cuadriláteros americanos. Por ejemplo, Mike Tyson, con quien ha peleado y ganado dos veces, en el último encuentro le acabó mordiendo la oreja (el mordisco más famoso de la historia del boxeo mundial), desquiciado por el juego de cabeza de Evander que él consideraba a todas luces antirreglamentario.

"Nadie puede decir que no he ganado de manera merecida. He sido superior a Rahman; mis golpes han sido mejores y él jamás me hizo daño. Mi triunfo es merecido, y ahora espero al ganador del Lewis-Tyson porque me merezco esa nueva oportunidad. Podría pelear por el título de la Asociación Mundial de Boxeo ante el ganador de John Ruiz y Kirk Johnson, pero yo quiero una tercera pelea por el título con Tyson".

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