Balonmano | Austria 26-España 28

España no se quiso ensañar en Austria

En la segunda mitad jugó a medio gas, para ganar y permitir cierta tensión en el partido de vuelta en Ibiza

Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Parece ser que España está inmersa en un cursillo de buenas maneras y cortesía internacional, y que ayer puso sobre la cancha una de las concesiones que siempre debe hacer un equipo superior sobre otro muy inferior: le regaló la segunda parte, le perdonó la vida y le permitió sacar pecho y disfrutar de la derrota.

Porque Austria, que se veía arrollada en la primera mitad, no salió tan vapuleada del partido como sus jugadores podrían maliciarse al descanso (8-15), y además les permite mantener un margen de esperanzas de sorpresa, siempre posible en el deporte, como es natural.

España, cuando se lo tomó en serio, no tuvo problemas. Controló todo, ataque, defensa y ritmo de juego. Pero se echó a dormir, especuló con su renta, y jamás se sintió tan apurada como para rebajarse a jugar en una cancha que, de alguna manera, era un poco el castigo que soporta por no clasificarse directamente para el Mundial de Portugal del año próximo.

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Como bloque, Austria no parece peligroso, pero, claro, si se le permite tanta facilidad, pues llega un momento en que cualquiera se crece. Hasta el punto de que en los últimos minutos del partido el mejor español fue nada menos que Barrufet, el que siempre puso la mano para evitar que los austriacos llegasen a ese extremo en el cual todo es posible.

Debutó Juanín García (que marcó un par de goles, y estuvo tan suelto como en el Ademar), ganó España, no hubo lesionados, y se trae un buen resultado para alimentar la incertidumbre ante el choque del sábado próximo en Ibiza. Eso es lo mejor del resultado, que casi todo se fía al encuentro en casa, para que tenga interés. Aunque tampoco hubiese estado mal disputar la vuelta con los júniors, como si dijéramos.

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