Sin Zidane, cuesta arriba y contra el viento
África llama a la puerta desde hace tiempo. El partido de ayer recuerda a la apertura del Mundial de Italia, cuando Camerún ganó por un cabezazo de Omam Biyik. Luego, Camerún estaría a un pelo de echar a Inglaterra. Ahora es Senegal quien, con jugadores de la liga francesa (y un portero suplente en la misma) pega el primer cohetazo de este campeonato al ganar a Francia. Hace años que muchos afirman que el futuro del fútbol es del África negra, que produce un tipo natural de jugador más fuerte, elástico y veloz que el de ninguna otra parte. Lo demás va llegando.
Noticias relacionadas
Lo demás es la técnica y la disciplina táctica. Y va llegando. Fadiga juega realmente bien. Otros simplifican. Muestran la pelota al rival y cuando éste lanza la patada se adelantan por reflejo, la pican y salen como balas. Y hay disciplina táctica. El equipo se agrupa, defiende con tesón explotando la velocidad natural en los cruces desesperados y tiene un modelo que todos siguen: agobiar al rival a medio camino entre el área propia y la divisoria y salir como rayos al contraataque. Diouf cayó diez veces en fuera de juego. Una de las pocas en que no cayó fue gol.
Lo de Senegal es una simplificación del fútbol, pero es fútbol. Y ante eso Francia apenas tuvo antídoto. En la segunda parte sujetó mejor las salidas de Senegal y algo hizo para que Diouf cayera tanto en fuera de juego (lo demás lo puso el propio Diouf) pero no tuvo nunca cara de equipo ganador, por más que obligara a Sylva a unas cuantas paradas. Le faltó, desde luego, el talento de Zidane, que hubiera abierto rendijas en la espesura que monta Senegal en esa zona. Pero al equipo le faltó tono en general. Y para el próximo partido tampoco estará Zidane...
