Madrid básket: viva el lujo y quien lo trujo
Cuando llegó al Madrid como director general, Valdano, poco versado en baloncesto, decidió aumentar sueldo y galones a Scariolo, no sé si con la intención de desentenderse del asunto o con la buena fe de quien confía en alguien en quien cree. Así que le dio más dinero para que fuera director de la sección además de entrenador y le alargó su contrato hasta junio del 2004. Confianza tras la cual ha llegado la decepción de dos años en blanco blanquísimo, el segundo de ellos, el que acaba de terminar, el peor de la historia de la sección, en términos objetivos.
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¿Es que Scariolo no ha hecho nada? Sí ha hecho. Para empezar, fichó su propio director deportivo. Luego fue hinchando progresivamente la sección, que ha pasado de nueve personas a veintitrés en dos años y multiplicado su costo administrativo por tres y medio. La ampliación incluye tercer y cuarto entrenador, segundo preparador físico, segundo utillero, director de marketing, jefe de prensa con su segundo, segundo fisio, segundo preparador físico, secretarias... Todo lo dirige él desde un suntuosísimo despacho. Todo por un proyecto que resulta ser una sucesión de palos de ciego.
En tres años que lleva en el club ( estuvo en el último de la era Sanz), ha fichado 19 jugadores. Más de la mitad se fueron al año de llegar o aun antes. De los seis que ha fichado este año quedará uno o a lo sumo dos. A todo esto el Pabellón tiene uno de los más bajos índices de asistencia de la ACB y el club hubo de devolver todas las entradas que recibió para la Copa. Y no gana nada. Ingresa mil millones y gasta 2.800. El club paga 1.800 millones de impuesto revolucionario a su propia historia entre la indiferencia general y a mayor beneficio de Scariolo y su tropilla de favorecidos.
