Liga de Campeones | Final

Luces y sombras

Coincidencia general en que ya no sirven las excusas y confianza plena en que ante el Bayer se jugará con una mentalidad muy distinta a la de la Liga.

<b>BUSCA ENTRADA.</B> Una niña pedía en la llegada a Glasgow una entrada para la final de la Champions.
J.J.Santos
Actualizado a

Lluvia, viento desapacible y los tonos grises habituales en una ciudad industrial como Glasgow. Eso se encontraron los ciento sesenta periodistas en el aeropuerto escocés pasadas las ocho y media la tarde. Lo mismo que percibieron Florentino Pérez y sus jugadores diez minutos después cuando tomaban tierra en el mismo lugar. Escenario ideal para seguir reflexionando sobre lo que ha ocurrido en las últimas semanas en el Madrid. Los jugadores han recibido todo tipo de mensajes en las últimas horas, algunos de ellos de forma indirecta, y saben que se ha pasado de ser el equipo galáctico que deslumbraba el pasado mes de enero a un grupo que baja los brazos con demasiada facilidad. Saben también que las únicas excepciones primaverales a ese mal tono han surgido cuanto sonaba el himno de la Champions.

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Se agarran al partido frente al otro Bayern, el de Múnich, para olvidarse de las pretensiones de aumento de sueldo de Makelele, la incertidumbre por su futuro de Morientes, la insatisfacción de Zidane por no haber hecho todo lo que tenía previsto o el tobillo maltrecho de Figo. Nada de eso sirve como excusa para no afrontar la final con las garantías del que se sabe favorito en las apuestas.

Por primera vez en la temporada, nadie habla del Centenario, ni de las bondades del mismo. Entre otras cosas porque siempre que se han vinculado los fastos del Centenario con la marcha del equipo, el chaparrón ha sido de órdago (recuerden el último episodio con Japón). Apunten el nombre de siempre: Raúl. Él tiene que enseñar el camino. Igual es mejor que las sombras se apoderen de las luces hasta el próximo miércoles.

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