Entrevista Del Bosque

"Ferguson no ha ganado ningún título y no le han echado"

Vicente Del Bosque afronta la tercera final europea de su equipo en los últimos cinco años.

Vicente Del Bosque.
Tomás Roncero
Subdirector de Diario AS
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Usted jugó la final de 1981 con el Madrid de los García. Ahora, lleva tres finales en cinco años...

—Aquello fue una hazaña y tuvo mérito porque no teníamos los cracks espectaculares de ahora. El fútbol era distinto y era más habitual la figura del jugador de club, que pasaba toda su carrera defendiendo la misma camiseta. De mi época recordabas aquél Ajax que siempre tuvo el mismo bloque, o el Bayern Múnich. Ahora, del equipo de la Séptima apenas quedan Hierro, Raúl, Morientes, Roberto Carlos...

¿Tras 32 años de sequía, el Madrid sólo saca su mejor perfil en Europa?

—Pues sí, es una bendita realidad. No sólo por el hecho de que volvamos a estar ahí arriba, sino por el buen juego desplegado y la sensación de dominio que damos en la Champions. Pero es cierto que es difícil de explicar que siendo la competición más exigente sea en la que nos desenvolvamos mejor. El formato actual protege más a los grandes clubes.

¿Cómo se explica el derrumbe final del Madrid en la Liga?

—Hay que admitir que lejos del Bernabéu no hemos mantenido el nivel de juego exigible. Pero en la Champions hemos actuado con contundencia. Hemos tenidos partidos muy correctos, pero es verdad que en la Liga hemos aflojado al final nuestro nivel de juego.

¿A qué vino ese bajón final?

—La mente es muy importante. Antes del partido de Coruña me planteé que para qué iba a poner a Roberto Carlos, a fulano y mengano a cinco días de una final de la Copa de Europa con los riesgos que ello conlleva. Uno pensaba que si se llega a lesionar cómo iba a privar a un jugador así de la final, cuando al fin y al cabo ser segundo o tercero no cambiaba tanto. Se juega una eliminatoria más en verano y tampoco el trastorno es tan extraordinario. Los jugadores también tenían esa duda.

Entre los titulares y el bloque de suplentes hay una distancia abismal.

—Posiblemente lo de los suplentes está en el debe mío. Quizás debería haberlos utilizado más para que se sintieran más respaldados y protegidos por el entrenador. Pero es que cada partido que hemos jugado de Liga, Copa o Champions ha sido tan dramático que era difícil arriesgar o cambiar mucho el equipo. En cualquier caso, la insistencia del bloque fue la que mantuvo al Madrid en la lucha por la Liga hasta las tres últimas jornadas.

¿Tomará la cantera protagonismo la temporada que viene?

—Yo estoy aquí para unir, no para desunir. Todos los jugadores que hay en este vestuario son patrimonio del Real Madrid y ahí no hago distingos entre los canteranos y los fihajes de fuera.

El madridista se pregunta por la manera en que se perdió la Liga.

—Lo de Liga ha provocado un disgusto y una decepción, pero en Europa el efecto ha sido al revés, con días enormes como los del Bayern o el Barça. Tampoco es tan catastrofista la imagen de este equipo. Sólo lo ha sido en relación a la Liga en el último mes. Pero en la Copa de Europa hemos dado la cara contraria, con buen juego y demostrando estar en buen estado para aspirar a todo.

¿Qué respuesta espera de sus hombres ante el Bayer Leverkusen?

—Cuando llega un partido así los chicos juegan hasta con problemas físicos. Recuerdo que en París hasta Hierro pudo entrar en la convocatoria y jugó unos minutos, y Morientes regresó tras una lesión y marcó un gol. Esas noches no te falla nadie.

¿La Copa cerraría las heridas?

—El madridista sensato se da cuenta de que el club está bien dirigido y organizado. Habrá pequeños matices que a lo mejor todavía no le gusten, pero ven que es un club moderno, asentado y consolidado. Lo pocos recelos despertados ahora es por la grandeza de este club. En Europa no hay ninguna afición tan feliz como la del Madrid, por mucho que algunos seguidores digan que si los jugadores ganan mucho, que si los cochazos que llevan... Eso son historias. La realidad es que el Madrid lleva cinco años seguidos en la elite del fútbol europeo.

¿Son claros favoritos ante el Bayer?

—Cuidado, el deporte, y eso es admirable, nunca te garantiza el resultado. Siempre puede ocurrir algo que de al traste con tus ambiciones. Por eso, por mucho que pasase en Glasgow, nadie debe sentirse apenado porque la historia reciente de este club es grandiosa.

El Madrid fue de víctima a Amsterdam y a París y le salió bien...

—El Bayer Leverkusen ha tenido una trayectoria excelente en Europa para llegar aquí. Eliminó al Liverpool y al Manchester y eso lo dice todo a su favor. Ha avasallado al Coruña en casa y fuera... No llega hasta Glasgow por azar.

Ustedes se juegan toda la temporada a una carta.

—No es verdad que hayamos preferido jugárnosla a un órdago final. Cierto que el final de Liga ha sido decepcionante, pero es que en la Copa del Rey hicimos un esfuerzo enorme por ganarla y esa final perdida el 6 de marzo nos supuso un gran desgaste. Esa derrota nos hizo mucho daño... pero hemos salido airosos en la Champions y en la Liga hemos estado arriba hasta casi el final.

Ganar la tercera Copa de Europa en cinco años serviría para...¿qué?

—Pues que desde el Milán de Sacchi nadie habría tenido tanto dominio en Europa, y más ahora con el nuevo formato. Por eso vamos muy ilusionados a esta final. No es un tópico. Es que los jugadores están muy mentalizados. Tienen un currículum particular imponente y quieren sumar grandeza a su historial.

¿Es optimista de verdad?

—Estoy muy responsabilizado. Mi vida personal y deportiva no va a cambiar pase lo que pase en Glasgow. Defenderemos ante el Bayer un escudo con mucha leyenda. No queremos fallar bajo ningún concepto. Pero que la gente sepa que la Roma quedó fuera de la Champions, no ganó su Liga y han renovado a Capello. Que yo sepa el Manchester no ha ganado un solo título y a Ferguson no le han echado. Le pondría 20 ejemplos de entrenadores de prestigio y nadie les ha cuestionado. Eso sólo se cuestiona en España. Esto no debería ser sólo una cuestión de éxitos.

Pero sabe que hay gente que no está contenta con su trabajo este año.

—Sé que es imposible convencer al cien por cien de los madridistas o de los periodistas deportivos.

¿Y el club?

—He tenido poco trato con el presidente, pero siempre que algún día ha habido puntualmente un problema le he sentido muy cerca. Para mí eso es clave.

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¿Por qué el madridista tiene alguna esperanza de recuperar la alegría?

—Porque sólo el hecho de que vayan 17.000 madridistas a Glasgow es la leche. Que estén cada vez más cerca del Madrid porque nuestros rivales los que les duele es vernos unidos. No debemos desunirnos nunca porque esa es una clave del éxito.

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