De aquellas lluvias, estos lodos...
Últimamente hemos podido comprobar cómo ha crecido la violencia en nuestros estadios. Y no sólo por parte de las facciones ultras, (algo ya de por sí preocupante), sino de aficiones o, mejor dicho, de sectores que arremeten con descontrolada visceralidad contra sus propios jugadores, fricciones contra hinchadas rivales, etc.
Noticias relacionadas
¿Cómo hemos llegado a este punto? No se sabe bien. No obstante, hace algo más de un año comenté en esta sección lo que quizá fue uno de los detonantes. ¿Qué medidas se tomaron cuando el Camp Nou se convirtió en un circo romano el día en que regresó Figo? Ninguna significativa, como siempre ocurre con el Barça. Y en aquella jornada no se trataba de un sector determinado, sino que llovía por todas partes. Después de aquello, se sucedieron episodios similares en otros campos, y en ningún caso se ha cerrado ninguno.
Ante tal impunidad, nadie se ha parado a reflexionar, y así nos va. Que en adelante no importe el nombre del club al que se deba sancionar y veremos entonces cómo serán los propios perjudicados quienes tomen medidas.