París en la memoria

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Por supuesto que todas las comparaciones son odiosas, pero en los bares del barrio, en las tertulias familiares y en la memoria de todos los madridistas está presente una frase que admite pocas discusiones: "Se está repitiendo el guión de la Octava. Es la misma historia...". Lo de Riazor fue como lo de hace dos años. El Valladolid venció en el Bernabéu y el Madrid se quedó fuera de la Champions. Era un órdago a la grande con el Valencia en Saint Denis. Y el Madrid fue fiel a su leyenda aplastando al actual campeón de Liga. 3-0 y a casa.
Tanto en esa final unidireccional (la que lideró el Madrid de Del Bosque) como la que se ganó en Amsterdam ante la Juventus de Zidane y Del Piero, las Copas de Europa volaron hacia la macrosala de trofeos del Bernabéu gracias al espíritu de futbolistas con sentido solidario, que saben completar el trabajo talentoso de las estrellas. En la ciudad de los escaparates fue clave el trabajo de Hierro atrás y el control del juego ejercido por Redondo. Luego, Mijatovic puso su sello de lujo. En el año 2000, fue Iván Helguera, metido atrás en ese escudo defensivo que lideró la conquista de la Octava, el que dejó claro que es un jugador imprescindible para este Madrid de dos caras. Ahora, Makelele pondrá el corazón para que escuchemos esa música celestial. La Novena...