Balonmano | Jornada 30

Buligan se cuela en la leyenda del Portland

A sus 42 años, se despidió de la afición local con el título de Liga

<B>FELIZ.</b> Buligan salió por la puerta grande el día de su adiós.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

El secreto de los éxitos del Portland se puso ayer al descubierto. Pocos equipos en la Liga pueden encomendarse a tres santos, a San Fermín, a San Antonio, y a san Buligan, que ayer, a sus 42 años de edad, dijo basta, despidiendose de su público por la puerta grande en un partido entre lo competitivo y lo festivo, con el conjunto de casa festejando el título liguero en acciones para la galería ante un Altea que no quiso ser un simple invitado a mesa puesta y colaboró dándole al choque ese punto de interés necesario para que hubiese ambiente.

Buligan, el que fuese el mejor portero del mundo, tuvo la ocasión de recuperar la titularidad en su despedida en Pamplona (aún le queda la Copa). Esta temporada, su última, en la que ha ganado su primera Liga, apenas ha jugado. Y, sin embargo, Alexandru sí estaba preparado, listo como siempre, sin descuidarse lo más mínimo pese a su rol testimonial. Ayer jugó como en sus días de gloria, como en sus primeros años en Pamplona cuando era la referencia de un equipo de barrio, y se va cuando ya le ha convertido en grande.

Se marchó en el minuto 46, con 4.000 aficionados levantados y coreando su nombre de guerra, "Buli, Buli", para emocionar a un jugador curtido en mil y pico partidos largos en su historial. A su lado, una pléyade de estrellas veteranas contribuían con su espectáculo al homenaje del buen compañero y amigo, y quizá alguno de ellos soñando con que el día en que se toque el mismo camino tenga tan agradable e inolvidable despedida.

Pese a todo, a estar enfrente la revelación liguera, a los excesos de estos días tras ganarla el miércoles en Ciudad Real, el Portland acabó venciendo para ser el único equipo que acaba la temporada invicto en su pista, donde sólo fueron capaces de puntuar el Barcelona y el Valencia.

En el Altea, que fue un correcto rival, faltó su goleador Milinovic, pero aún así el equipo de Cabanas dejó de manifiesto el por qué de su condición de equipo revelación de la temporada. Y aún le queda la Copa.

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