Yo digo Alfredo Relaño

El partido que pudo ser casi todo y es casi nada

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

A Riazor pretendía ir el Madrid a desclavar una pica en Flandes, pero al final va a ir para mantener como mucho el segundo puesto frente al Depor, que lo ambiciona y, bien mirado, es favorito para obtenerlo. Tiempo atrás, el segundo puesto de la Liga no era significativo. En los tiempos del "César o nada", cuando sólo uno iba a la Copa de Europa, era igual ser el dos que el tres. Ahora esos puestos distinguen el acceso a la Champions por vía directa o a través de una fácil pero incómoda eliminatoria, en agosto, que descompone vacaciones y calendarios de pretemporada.

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Eso es lo que se juegan hoy el Madrid y el Depor, los dos contendientes del recordado día del centenario, en el que la Copa escogió a los de Lendoiro por la sencilla razón de que lo hicieron mucho mejor. Desde aquello, ambos han seguido con sus cuitas en la Liga y en la Champions y la fatiga les ha ido pesando progresivamente hasta el punto de incapacitarles para seguir la zancada implacable del Valencia, que hoy festeja mientras ellos se lamentan. En la Champions el Depor hizo lo que pudo, que no fue poco. El Madrid aún puede hacer más de lo que ya ha hecho.

Pero lo que me interesa reflejar es que se trata del partido oficial número 65 del Madrid, y el número 59 del Deportivo. Mucha leña, a la que hay que sumar los partidos internacionales de muchos de sus titulares, sobre todo en el caso del Madrid. No es de extrañar que lleguen a la orilla dando boqueadas, en desventaja con el Valencia, que sólo se ha visto obligado a 48 partidos oficiales. La Champions pesa. La Copa también. Ambos han peleado por ellas y eso les reduce hoy a luchar por un premio menor, que más que un premio es la elusión de un engorro.

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