ASOBAL | Ciudad Real 24-Portland 25

El Portland, campeón de Liga

La magia de Richardson y de Urdiales fue la clave para decidir un un emocionante y espléndido choque en la cancha del Ciudad Real.

Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

La mejor Liga de los últimos años se resolvió con un final propio de la calidad del campeonato: el Portland campeón al ganar en una cancha hasta ayer inexpugnable, la del Ciudad Real, que fue un dignísimo rival para ofrecer ante el líder un partido soberbio, pletórico y emocionante con lleno hasta arriba. Pocas veces se habrá visto en un choque liguero la intensidad del de ayer, con unos vaivenes en el marcador que pasaron de un Portland derrotado a un conjunto exultante.

Ayer se demostró que el cuadro de Equisoain tiene ese plus que le falta a sus rivales directos: la fe en sí mismo, el conocimiento del juego, la templanza ante lo que parece inexorable. Todo lo relativiza de una manera impropia para un conjunto que jamás había sido campeón de Liga.

Pero es que a ese cuadro sólo le faltaba el campeonato nacional. Individualmente sus jugadores lo tienen todo, en especial el francés Jackson Richardson que volvió a ser la estrella de un partido auténtico. Y no sólo por sus goles, también por su defensa, por su solidaridad con el conjunto, por su derroche constante.

Enfrente, el Ciudad Real, flamante campeón de la Recopa, no era un equipo de títeres, sino de hombres duros, curtidos y esperanzados en lograr un resultado que le permitiese esperar el milagro en la última jornada. Había preparado el partido al dedillo, con Djusebaev otra vez en genio, con Uríos sacando partido a su enorme capacidad en el pivote. Todo el juego del Ciudad Real acababa en el cubano, y él aniquilaba al Portland, que parecía a la deriva antes del descanso (15-11).

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¿Espejismo? Quién lo sabe. El caso es que apareció el extremo Urdiales, empezó a circular por la línea y a sacar rentabilidad. Era una segunda referencia al lado de Richardson. El efecto contagió a Iakimovic, como ausente en la primera parte, pero con el cañón preparado en su mano derecha.

La remontada fue posible porque el Portland supo cuándo, cómo y dónde dañar al Ciudad Real, forzando exclusiones, dando la vuelta al partido en un final trepidante e incierto y llevándose la Liga, tal vez la mejor y más competida de siempre, a unas vitrinas donde sólo faltaba este título.

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