Sólo seis personas no quieren a Van Gaal
Sólo hay seis personas que no quieran a Van Gaal: Yo, Tú, Él; Nosotros, Vosotros y Ellos. Y sin embargo, lo mismo termina como entrenador del Barcelona, porque Gaspart no sabe lo que hacer y después de reventar en dos antiproyectos 30.000 millones (en euros parece menos, pero es lo mismo) y quedarse a un par de penaltis de ganar la Catalunya Cup se piensa agarrar a ese clavo ardiendo. Pero el propio Gaspart (Él) es una de las seis personas que tampoco quieren a Van Gaal. Quedó muy claro en la delirante parodia-noticia del Tirachinas, en la que el Barça se retrató a fondo.
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En eso pensaba yo ayer por la mañana cuando escuchaba a Camacho en la Fundación Pedro Ferrándiz, donde pusimos en marcha una iniciativa prometedora. Nos reunimos allí, en esa especie de santuario al culto del deporte que Pedro Ferrándiz ha montado contra viento y marea en Alcobendas para debatir sobre la Selección. Repetiremos la experiencia, con otras cuestiones a debatir, porque lo encontramos útil y provechoso. Allí, mientras escuchaba la lógica serena y machacona de Camacho, me acordé del extravío del Barça, de Van Gaal y de tanto disparate.
Hay dos caras en el fútbol: el fútbol en sí y su revés patológico, esotérico, parasitario, sombrío, baldío, yermo, inútil, seco y lo que ustedes quieran poner. En un lado está el cariño a la tarea bien hecha, el respeto al jugador, a los símbolos, a la afición, a la mística del deporte. A esa atmósfera que late en la Fundación Ferrándiz y que también se entresaca del discurso tan prosaico como noble y limpio de Camacho. Al otro lado está el extravío que conduce al disparate, al pozo fecal que alimenta a tipos como Toshack o que hace posible que renazca el espectro de Van Gaal.
