Amistoso | R. Madrid veteranos 1-Resto Mundo 1

La Quinta de Querétaro

Butragueño, con sus genialidades, y Camacho, con un cabezazo racial, reeditaron su mágico partido de 1986.

Tomás Roncero
Subdirector de Diario AS
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Hacía un frío de perros que ni siquiera registraron los termómetros durante las pasadas Navidades, el Bernabéu estaba casi vacío, con más japoneses que occidentales en las tribunas, y las circunstancias no ayudaban a este revival que gracias al denostado Centenario nos rescató del baúl de los recuerdos a los mejores talentos de los años 80 y 90. Pero en la alfombra mágica del Santuario estaban Stielike, Matthaeus, Scifo, Hagi, Giresse, Klinsmann, Cantona, Míchel, Gallego, Martín Vázquez, Santillana, Camacho o Butragueño... Bestial. Que se fastidien los hombres sin memoria que prefirieron perder el tiempo viendo los patéticos reality-shows de las televisiones o metiéndose en el cine para ver una americanada hortera e insustancial.

Fue un primer cuarto de hora excepcional, con Butragueño en plan Buitre, recortando, dando pases al carril del 3 (para Gordillo) y del 8 (para Míchel) y con Camacho demostrando que sobran los kilos, pero nunca el orgullo, la testosterona y la hombría. El gol inicial de Klinsmann, que finalizó con maestría una perfecta triangulación entre Scifo (el belga que quiso Mendoza) y Cantona (sus cuellos subidos no tapan su clase), quedó en nada con un cabezazo de Camacho. Igualito que el que dibujó en Querétaro en el Mundial de 1986 ante Dinamarca, que habilitó a Butragueño en el segundo palo para marcar ante Hogh el 2-1 de aquel histórico día. Ellos escribieron la Historia de nuestro fútbol y ayer la reeditaron con estilo y buen gusto.

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El detalle: García Aranda se equivocó

Era un amistoso de viejas glorias, pero los veteranos del Madrid tenían motivos para quejarse por el arbitraje. En la primera parte, Butragueño batió con sutileza a Zubi y Gerets sacó el balón cuando éste había traspasado la línea. No dieron el gol, que era legal.

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