Yo digo Alfredo Relaño

El fútbol español necesita protegerse

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Algo raro está pasando. Hinchas que se vuelven contra sus jugadores, jugadores que se vuelven contra sus hinchas. Invasión del campo en Oviedo, el Zaragoza que se tiene que ir a entrenar a otro sitio, Lussenhoff que persigue con su coche a un hincha que a su vez repele con una piedra descomunal, Acuña que responde a un exaltado con una exaltación mayor, asientos arrojados contra los jugadores del propio equipo aquí y allá, ultras que en respuesta a una bomba de ETA atacan a fotógrafos y cámaras de televisión, otros ultras que lanzan bengalas contra una grada...

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Hay una irritabilidad creciente cuya causa quizá sea la molesta impresión que tiene el ciudadano de la calle de que todo el mundo le chulea: los futbolistas que no corren, los intermediarios que se lo llevan crudo, los directivos que figuran, los banqueros que se llevan más aún, y los políticos porque llueve y no lo solucionan. Todo eso en una atmósfera de desconcierto porque pasan cosas que nadie les explica. En Argentina se hunde el Estado, el Estrecho se llena de pateras, a la ONU no le hacen caso, mi equipo desciende de categoría y la ETA pone una bomba frente al Bernabéu.

Decía Capello que el fútbol español le gustaba porque aquí las familias aún podían ir al estadio. Debemos luchar porque siga siendo así. El fútbol no puede arreglar el mundo, pero sí puede ser mejor. Puede eliminar intermediarios, que encarecen sin aportar nada. Puede apartar ultras, que cada club tiene bien identificados. Puede moderar conductas y declaraciones (ese presidente que baja a intimidar al linier, ese jugador que habla de lesionar) que encanallan la atmósfera. Puede y debe exigir más firmeza y más justicia a sus comités. Puede y debe ser un mejor referente.

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