Figo podría acabar en el quirófano
El club lucha por curar su tobillo sin que se opere, pero el esfuerzo del Mundial puede pasarle factura al jugador.

Se escuchó un murmullo en el Bernabéu. Figo se había lanzado una especie de autopase y, sin mayores esfuerzos, Frank de Boer y Abelardo llegaron al cruce. Algunos silbaron al portugués. Otros, los más comprensivos, lanzaron la pregunta clave: "¿Qué le pasa a Figo? ¿Por qué no tiene velocidad ni pegada?". Sencillo. Figo está jugando lesionado, con un tobillo derecho que arrastra una lesión que, como reconoció tras el Madrid-Barça Jorge Valdano, podía haber acabado en el quirófano.
El doctor Alfonso del Corral explica a AS la complejidad del problema: "Luis sufrió la rotura capsulo-ligamentosa del llamado ligamento deltoideo lateral interno. Hay dos opciones: quirófano o vía ortopédica. Aposté por lo segundo y luchamos por aliviarle de los dolores que sufre...".
Del Corral, en un gesto que le honra, acepta la responsabilidad de haber permitido que Figo jugase la final de Copa del Rey con el Deportivo sólo 15 días después de haberse roto ese ligamento: "Asumo la culpabilidad, pero es que el deseo admirable del jugador por ayudar al equipo y la importancia del partido nos hizo creer que merecía la pena arriesgar. Luego hemos visto que hubiese sido mejor no forzar...".
Operación. Los servicios médicos no quieren oír la palabra quirófano, pero Del Corral aclara que tras el Mundial de Corea y Japón habrá que estudiar el estado de ese castigado tobillo: "Como a la vuelta del Mundial tendrá un mes de vacaciones podría bastar el tratamiento de fisioterapia para recuperar la articulación. Pero si la lesión se agrava más..."
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Figo hará un tratamiento especial tras la final de Glasgow, con el objetivo de llegar lo mejor posible a la concentración de Portugal con la vista puesta en el Mundial. Figo asume el riesgo.
Una lesión dolorosa. La rotura del ligamento deltoideo provoca fuertes dolores, derrames y molestias continuas, que impiden al futbolista jugar con normalidad. Se sufren fuertes dolores y una absoluta falta de confianza en el golpeo.