Balonmano | Ademar 32-Portland 31

El Ademar anima el final del campeonato

En un partido soberbio, Kjelling derribó al Portland. El Ademar le mete un poco de presión a los navarros.

<B>IMPERMEABLE.</b> La defensa del Ademar fue dura con Richardson.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

En un partido precioso, de acciones espectaculares, donde se vio todo el repertorio posible de goles espectaculares, el Ademar y el Portland firmaron ayer uno de los choques más intensos, brillantes, competidos e inciertos de esta Liga, la mejor del último decenio, sin duda.

Ganó el Ademar, porque fue el más constante, y así le mete un poco de presión al Portland, que ya no ganará la Liga el sábado ante el Barakaldo y que el miércoles rinde visita a la pista del Ciudad Real.

El Ademar no se jugaba nada más allá de los puntos y la honrilla de superar al equipo más serio del campeonato, pero sí tenía la opción de mostrar sus credenciales de cara a la próxima Copa del Rey con los retoques en su plantel, tras la llegada de los nórdicos Kjelling y Vatne, que debutaba ayer en España.

Vatne es una muralla, la referencia en defensa, el rol que ocupaba Ordóñez, retirado hace unas semanas por lesión crónica en el hombro. Con Kjelling, tras sus dos enormes partidos iniciales (Barakaldo y Ciudad Real), se habían generado dudas acerca de su presunta calidad de estrella en la Asobal. Así que ayer era el momento de demostrar su capacidad ofensiva.

El efecto Kjelling

Pues bien, los refuerzos de Cadenas han cambiado al Ademar. Le han dado vidilla y más alegría. Vatne es serio, fuerte, ancho, pesadote y sobrio, un auténtico pilar que impone. Y Kjelling, con pinta de buen chico, sacó a relucir una variedad de recursos brillantes capaces de engañar al Portland.

Pero al líder de la Liga lo que realmente le incomodó fue el ritmo endiabladamente frenético que impuso el Ademar, siempre a la carrera, siempre con esa quinta velocidad que llevaba a los visitantes con la lengua fuera.

Noticias relacionadas

Ayer el Portland fue incapaz de llevar el juego a ese nivel donde no falla. Demostró, sí, su saber estar para no hundirse nunca, para salir a flote en situaciones de agobio y de plantarse en el último minuto con opción de empatar tras haber ido mucho tiempo a remolque.

Al Portland no se le pueden discutir sus capacidades para manejar el reloj y al rival, para ajustarse al gasto útil imprescindible, aunque ayer no le salió bien, quizá porque Iakimovic tuvo una salida imparable y desapareció después (inédito en la segunda mitad), o porque Garralda desperdició muchos tiros para sólo dos goles.

Te recomendamos en Polideportivo