Gaspart: sobredosis de tranquilidad
Llamó la atención la figura de Gaspart en el palco. Serio, casi pasivo, con la cara muy desmejorada, vestido con una chaqueta de cuero negro, que contrastaba con los perfectos trajes que le rodeaban, desde Pujol y Florentino a los ministros. (Que también hay ministros del Barça, por cierto). A los asistentes al palco les chocó un poco su actitud, distraída, su extraña falta de facilidad para prenderse en las conversaciones. También les extrañó que en el descanso se quedara en el palco, que no saliera con todos al antepalco, a compartir el canapé y la charleta.
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Ayer reconoció que había tomado tranquilizantes, por recomendación de su médico. De ahí el bajón. Pero según se fue el efecto, renació de sí mismo con bríos renovados y acudió a una invitación de Ona Catalana donde se explayó a su gusto. Le anuló al Madrid, de una tacada, cinco copas de Europa y un número no precisado de ligas y copas. Por el camino también se cargó algunos títulos del Athletic de Bilbao, que pasaba por allí. Luego reveló que se ve en Glasgow y dijo que el partido del Bernabéu, próximo miércoles, Dios mediante, es más importante que la final.
Ha sido un exceso de autocontrol lo que le ha llevado a esto. Una especie de sobredosis de tranquilidad. Desde que es presidente ha tratado de contenerse, de dar un aire menos exaltado que el de antes. Un esfuerzo tan sincero que le ha llevado a medicarse para ver al Madrid en el Camp Nou. Un esfuerzo que no ha venido acompañado de aciertos en su gestión, que se traduce ahora en un gasto de 30.000 millones para verse como se ve. Demasiado para el cuerpo. Así que no debemos extrañarnos de que haya entrado en autocombustión. Yo lo celebro. Se habrá liberado.
