30 millones de para asomarse al descenso
Siete refuerzos y tres entrenadores (Rojo, Luis Costa y Marcos) no han podido frenar la caída. El campeón de la Copa 2001 está muy cerca de Segunda.


Quedan tres partidos para el final y tanto el club como los futbolistas se agarran a las matemáticas para mantener la esperanza y, comprensiblemente, siguen haciendo cuentas. Aunque en todas las operaciones importanteslas que se hacen sobre el campo de fútbol salen malparados, se niegan a tirar la toalla. Pero lo cierto es que el proyecto más ambicioso de Alfonso Solans, el de los 30 millones de euros en fichajes, está a punto de estallar.
No hay nada que invite a pensar en un milagro, y sólo un milagro propiciaría que el equipo consiguiera dos victorias y un empate en los tres últimos partidos a la vista de cuál ha sido su comportamiento durante las muchas semanas que lleva luchando por salir de la zona de descenso.
El resultado es que hace nueve semanas que el Zaragoza no da señales de vida. En realidad ha tenido el mismo aspecto mortecino a lo largo de toda la temporada. El Zaragoza ha sido un equipo sin referencias en el que muchos jugadores han ido cayendo en su rendimiento como en un efecto dominó, y que ha fagocitado todo intento de solución: se llame Luis Costa, Milosevic, el cambio de Rojo, la llegada de Marcos, un sistema u otro...
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La plantilla. El problema estaba más allá del entrenador, en una plantilla sin aristas demasiados futbolistas similares, intercambiables, sin grandes referencias y en la escasa exigencia deportiva del propio club. Es una evidencia conocida que el Zaragoza de las últimas temporadas sólo ha tenido un objetivo: no descender a Segunda División, lo que se consideraba imposible. Bueno... pues eso es lo que está a punto de ocurrir.
Milosevic, Drulic, Bilic, Galletti, Esquerdinha, Komljenovic y Chainho. Solans se rascó por una vez el bolsillo, invirtió 30 millones de euros en una plantilla que aspiraba a metas mucho más altas, pero el Zaragoza no tiene solución: no ofrece nada para creer en él en este final de campaña.